¿Estaré mejor si dejo de pagar mi tarjeta? Muchas personas que están seriamente endeudadas se preguntan qué pasaría si mejor, de plano, dejan de pagar su tarjeta de crédito.

Algunos lectores me han comentado, por ejemplo, que han escuchado casos de gente que deja de pagar, y que después de unos meses reciben llamadas de despachos jurídicos en donde terminan por ofrecerles un pago mucho menor a lo que debían en un principio. Hay gente que incluso me ha dicho que a algún conocido le han hecho quitas hasta de un 70%.

Sin embargo, hacer esto no es aconsejable bajo ninguna circunstancia. Además de que la realidad es muy distinta, dejar de pagar tiene consecuencias muy desafortunadas, que deben tomarse muy en cuenta.

¿Qué Pasa si Dejo de Pagar Mi Tarjeta?

Para empezar, al dejar de pagar uno arruina su historial crediticio con una mancha que tarda hasta 72 meses (6 años) en desaparecer. Esto implica que seguramente durante todo ese tiempo, uno podría no ser sujeto de crédito nuevamente. Pero esto además tiene muchas otras implicaciones negativas. Por ejemplo, cada día más empresas revisan el historial crediticio de sus candidatos para verirficar si son personas de fiar, es decir, si están contratando a gente honrada, honorable y que cumple sus compromisos.

Por otro lado, sobre los «descuentos» que en ocasiones se pactan, por lo general son sobre intereses y cargos moratorios, para poner fin a un problema. Debemos recordar que cuando uno deja de pagar una tarjeta de crédito, la deuda crece muy rápido no sólo por los intereses ordinarios de cada mes, sino por los intereses moratorios y comisión por falta de pago que cada mes se carga, además de el IVA correspondiente.

Esto hace que, en unos cuantos meses, la deuda llegue a duplicarse o incluso a triplicarse.

Los bancos por lo general primero hacen un intento propio de cobranza (hacen alguna llamada, mandan cartas, etc.) para intentar que la gente se ponga al corriente. En caso de que el incumplimiento persista, después de varios meses (cuando tu deuda ya es mucho mayor por efecto de los cargos citados), remiten tu caso a un despacho de cobranza.

En este sentido, el posible «descuento» que logres pactar es sobre un monto mucho más grande que el que originalmente uno debía. Muchas veces, incluso, se hace sólo para «perdonarte» una parte importante de esos cargos moratorios en los que si hubieses pagado, no hubieras incurrido.

Adicionalmente, en ciertos casos si el banco no logra recuperar el adeudo o llegar a un arreglo, bajo ciertas condiciones podría llegar a entablar un juicio en nuestra contra.

En resumen, el dejar de pagar una tarjeta de crédito puede tener consecuencias nefastas sobre nuestra vida y la de nuestros seres queridos, cuyos efectos permanecerán en el mediano y largo plazos. Consecuencias que además influirán de manera muy significativa en nuestra capacidad de lograr nuestras metas futuras.

No quiero terminar este post, sin antes invitar a mis lectores a la reflexión. Es importantísimo que entendamos el valor de la responsabilidad en nuestras vidas. El sólo hecho de considerar dejar de pagar, implica que no somos capaces de cumplir nuestras promesas. Implica una total falta de compromiso, no sólo con nuestro acreedor, sino también con nosotros mismos. Es tomar una actitud que, en realidad, sólo nos aparta más de lo que verdaderamente queremos en la vida (nuestras metas y objetivos), los cuales sólo se pueden alcanzar si logramos tomar, en mano propia, el control de nuestro dinero. Y esto es, sin lugar a dudas, una gran responsabilidad.