Tener una situación financiera sana, sin problemas, no tiene precio.

Les voy a contar una historia reciente acerca de lo que le sucedió a un querido amigo. Acaba de perder su trabajo. A pesar de ello, no está preocupado aunque sabe que no es fácil encontrar otro rápidamente, que le genere un nivel de ingresos como el que tenía.

No está preocupado por una razón: tiene una buena situación financiera. No tiene deudas con tarjeta de crédito, ni préstamos de nómina. Tampoco había hecho compras con mensualidades sin intereses. Como es “totalero” (no paga el mínimo en su tarjeta, sino siempre el total) lo único que debe son las compras que ha realizado en el último mes, que forman parte de su presupuesto. Y por ello, lo puede liquidar completamente.

Desde  luego, estar sin empleo implica que tiene que hacer ajustes. Ha hablado con su familia y han decidido apretarse el cinturón. Disminuirán gastos en diversiones y no saldrán de viaje esta navidad. Por otro lado, pospondrán algunas metas para las cuales estaban ahorrando.

La Tranquilidad de Tener una Buena Situación Financiera

Por otro lado, mi amigo tiene hoy un fondo para emergencias que aunque no es demasiado grande, le sirve para cubrir tres meses de gasto mensual promedio. Si a esto le sumamos su liquidación, por la antigüedad que tenía en su trabajo equivale a casi 5 meses de sueldo, con lo cual puede sobrevivir otros seis meses sin problemas. Entonces, podría vivir sin empleo durante nueve meses, aún sin reducir sus gastos.

Claro: no es lo que planea. Piensa encontrar trabajo lo antes posible. De hecho, está ya trabajando en eso: ha pulido su currículum y ha comenzado a llamar a sus contactos, gente que lo conoce y que confía en él. De hecho acaba de tener una entrevista.

Su única deuda es la hipoteca de su casa. Pero ésta incluye un seguro de desempleo que le paga hasta tres mensualidades por año. Entonces durante los primeros tres meses no tendrá que desembolsar esa mensualidad, lo cual le reduce sus gastos significativamente durante esos tres meses. Esta reducción implica que puede vivir sin empleo durante dos meses más: es decir tiene la tranquilidad de que puede vivir sin trabajar, casi durante un año.

¿Qué Pasaría con una Situación Financiera Diferente?

La verdad no quisiera imaginar qué hubiera pasado si la situación financiera de mi amigo hubiera sido distinta. Si tuviera deudas con tarjetas de crédito, y su fondo para emergencias fuera inexistente. Estaría, quizá, en gran aprieto.

Su historia me ha inspirado a escribir acerca de la paz y la tranquilidad que brinda tener una buena situación financiera. Es algo invaluable.

Diario escucho personas que dicen: “lo pago a meses sin intereses”. O que viven prácticamente al día: sin un peso guardado para imprevistos y esperando con ansias que les llegue la “quincena”.

No podría imaginar vivir de esa manera.

Se nos olvida muchas veces que aunque hoy podamos pagar nuestras deudas, mañana quizá nuestra situación financiera cambie. Y para eso tenemos que planear.

Porque las deudas son también compromisos.

Tener una buena situación financiera implica una vida en orden y en equilibrio. No necesariamente sacrificios: al contrario nos permite hacer más, incluso en épocas de “vacas flacas”.

Así que si hoy sientes que no puedes ahorrar, sientes que vives “al día” o por el contrario, tus deudas están aumentando, vale la pena que reflexiones qué pasaría si estuvieras en la misma situación que mi amigo: perdieras repentinamente tu fuente de ingresos.

Por otro lado, si trabajas por honorarios, recuerda que en este caso no tendrás una liquidación, por lo que en este caso es importante tener un fondo para emergencias mucho más grande.

¿Cómo está hoy tu situación financiera y qué puedes hacer para mejorarla?