Mi último post sobre ¿Por qué no te conviene una hipoteca a más de 15 años? generó algunos comentarios interesantes. Pero particularmente en el grupo Funds People de LinkedIn, en el cual participo regularmente, hubo algunos intercambios de opinión y reflexiones sobre hipotecas que me parecen verdaderamente valiosos.

Por eso pensé inmediatamente en compartirlos aquí, en este espacio. Los puntos de vista distintos – o complementarios – siempre aportan mucho al tema.

Reflexión sobre Hipotecas y Cultura Financiera

La conversación la inició José Luis, quien me dice:

Muy interesante. Esto es algo que muy pocos saben y que ninguna entidad financiera les va a contar. Lo mismo que hipotecarse a tipos fijos o variables.

Como noté que él es Español, aproveché para contestarle:

Muy cierto José Luis. Cuando estuve en España recientemente me quedé impresionado por el hecho de que existen hipotecas a 40 años – es decir toda la vida laboral de una persona hasta su jubilación. Me parece una locura, no sólo para la gente sino también para los bancos que la ofrecen.

Entonces añadió:

40 años y muchas más cosas. Ya sabes que aquí se ampliaba hipoteca para comprar el coche (endeudamiento a 20-30 años para pagar un bien que se depreciará mucho antes – eran las llamadas “hipotecas Cayenne”) o, lo que es peor, ampliación de hipoteca para pagar las vacaciones!!!

A lo cual respondí:

¡Qué barbaridad! Por eso es importante – mucho – difundir cultura financiera.

Aún así: es muy fácil caer en la tentación cuando resulta tan sencillo obtener dinero prestado. El problema es que llega un momento en donde no se puede más, se tiene una gran deuda y ya no alcanza para pagarla y seguir manteniendo el tren de vida. Eso en el mejor de los casos. En el peor: perder el trabajo y sentir que a uno se le viene el mundo encima.

Otra Reflexión sobre Hipotecas

Pablo participó en la conversación, y añadió su punto de vista como sigue:

Estimados, comparto con vosotros el planteamiento; incluso un plazo de repago de 15 años me parece excesivo.

Ahora bien, soy partidario de la firma de hipotecas a 30, 40 ó 100 años aún cuando nos podamos permitir pagar una hipoteca en menos de 10 años.

Además soy partidario de amortizaciones de hipoteca con reducción de cuotas, nunca del plazo.

Si no se firman comisiones de cancelación anticipadas, el plazo sólo obliga a la entidad financiera.

Si el hipotecado tiene la disciplina suficiente podrá amortizar (anticipadamente) en un plazo de 10 años lo que tiene firmado a 40 años. Amortizar anticipadamente -en 10 años- una hipoteca firmada a 40 años no conlleva un incremento del coste respecto a una hipoteca firmada a 10 años, ya que el coste (los intereses generados) se calculan diariamente sobre el capital pendiente de pago.

Por otro lado el efecto inflación -suponiendo estable el precio de los inmuebles (y para el caso que nos ocupa esto es irrelevante, porque el piso ya está comprado a 10, 15 ó 40 años)- nos aporta una perspectiva interesante: si existe inflación es probable que lo hagan nuestros ingresos -sólo probable pero razonable- y esto hará que el esfuerzo para pagar las cuotas de la hipoteca en términos relativos sea menor en el quinto año que en el primer año (si en el primer año era capaz de pagar, en el quinto año debería poder pagar mejor).

Por el camino, tendremos la oportunidad de elegir a qué podemos destinar nuestra renta disponible sin necesidad de renegociar con la entidad financiera (la única obligada a respetar el plazo de amortización), pudiendo elegir entre amortizar anticipadamente, o consumir más o invertir en otros activos más rentables que el coste de la hipoteca.

Observaréis que no hago mención a los tipos de interés y que se podría pensar que he olvidado este punto. No. Hace unos años encontrábamos hipotecas a tipos bajos a las que las entidades financieras aplicaban diferenciales bajos (muchas de ellas con suelo) y hoy nos encontramos hipotecas a tipos bajos con diferenciales altos.

Si firmásemos hoy una hipoteca a tipos bajos y con diferenciales altos (0,60% más diferenciales del 3%, por ejemplo), cuando comiencen a subir los tipos es probable que el mercado del crédito ya se haya reactivado, lo que permitiría cambiar la hipoteca de entidad mejorando las condiciones.

Cualquier decisión de endeudamiento se debe plantear siempre bajo una perspectiva conservadora (me endeudo porque puedo asumir las condiciones actuales y otras condiciones más adversas en el futuro: una subida de tipos o una menor renta disponible, por ejemplo).

Pero ningún escenario planteado en 2013 nos permitirá conocer el resultado final (en 2023 ó 2043) porque intervienen variables sobre las que no tenemos control (precios de los inmuebles, costes de mantenimiento del inmueble, tipos de interés, inflación y nuestra renta futura), por lo que soy partidario de obligar más al otro (a la entidad financiera) que a mi mismo, y un buen elemento a negociar es el plazo de la hipoteca.

Entre el año 2013 y la fecha en la que pague la última cuota de la hipoteca podremos seguir tomando decisiones en función de cómo cambie nuestro entorno.

Recomiendo que se negocien bien las condiciones con la entidad financiera y que se firme ante notario el plazo más largo posible.

Es cierto que por el camino podemos perder el trabajo o algo más. Pero las decisiones se toman hoy y hay seguros para todo. Lo importante es planificar, aplicar la matemática financiera y seguir la macro. La disciplina financiera en la economía doméstica debería venir de serie…

Me pareció una reflexión sobre hipotecas interesante, pero sobre todo con un punto de vista muy diferente al mío. Por ello comenté:

Gracias por tu comentario tan detallado. En principio concuerdo, salvo por un tema importante: el aspecto psicológico o emocional.

Como dices en tu planteamiento, se necesita mucha disciplina para hacerlo de esta manera. Y si alguien lo puede hacer entonces adelante, creo que puede tener una gran ventaja: la flexibilidad y como tú indicas, la oportunidad de elegir dónde destinamos nuestra renta disponible.

Pero en realidad pocas personas son tan disciplinadas. Viene la necesidad de renovar el automóvil, por ejemplo, y entonces reducen el monto que pagan a la hipoteca. Luego resulta que hay que cambiar los muebles, y no sólo se reduce el monto sino que se pide un préstamo adicional al banco.

El contratar una hipoteca al plazo más bajo posible desde un inicio, evita estas “distracciones”. Claro: hay mucho menos flexibilidad, la cuota mensual será más alta pero a cambio uno se puede enfocar más en salir de ese compromiso lo antes posible, con el coste financiero más bajo.

Concuerdo con el último punto de tu comentario: la disciplina financiera en la economía doméstica debería venir de serie.

Pablo terminó con la siguiente reflexión:

Tienes razón en tus apreciaciones y sería conveniente inculcar más cultura financiera desde edades tempranas.

Con un poco de sentido común y marcándose unos objetivos financieros claros, muchas familias y empresas podrían evitar algunos de los “cuelllos de botella” que brinda la vida.

¿Tienes alguna reflexión sobre hipotecas y cultura financiera? Comparte tu opinión.

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