Carlos Sánchez Paz escribió hace algunos días, en el Espacio del Lector de un importante diario de circulación nacional, lo siguiente: “Quiero comentar que lo que está pasando con las Afores es descomunal, por los volúmenes que se manejan tanto de clientes como de peso. Tengo mi Afore con un banco, que en vez de pagar intereses me descuenta dinero, lo cual no me parece justo, y menos por lo que me prometieron al contratar con ellos: que siempre iba a ganar intereses por arriba de lo que ganaría en un banco. Nunca di autorización para que mi dinero se invirtiera en renta variable, pero me dijeron que iba a invertirse en un portafolio de valores, que la mayoría eran de renta fija y seguros, sin embargo, en mi estado de cuenta el rendimiento fue negativo por $ 14 mil 198.08 pesos”.

Al leer esto podemos darnos cuenta de que Carlos tiene confusión en algunos conceptos relacionados a los mercados financieros, las minusvalías, y las Afores.

Rendimiento Negativo de las Afores (Minusvalías)

Muchos mexicanos como él están preocupados por estas minusvalías, pero sobre todo, por el impacto que éstas pueden tener sobre su fondo de retiro. Lamentablemente muchos periodistas (y uno que otro político) se han encargado de mal informar a la opinión pública acerca de esto, y de acentuar la confusión y la desinformación. Y lamentablemente la Consar, que se supone que es la autoridad responsable, se ha limitado a decir que esto es pasajero e inherente a las inversiones de largo plazo (es cierto) pero ha omitido explicar a detalle por qué es así y cómo funcionan los instrumentos en los que invierten las SIEFORES, y por qué se dan las minusvalías, lo cual me parece que es un grave error.

Pues bien, primero aclaremos algunos conceptos importantes:

  • Carlos no tiene la Afore en un banco. La tiene en una Afore (que es una empresa independiente – Administradora de Fondos para el Retiro). Muchos bancos crearon Afores, de ahí que muchas compartan la marca con la institución que les dio origen.
  • Su Afore, por otro lado, no le está quitando dinero. Los rendimientos negativos se refieren a minusvalías causadas por la valuación de las SIEFORES, concepto que explicaremos a detalle más abajo. Sin embargo, las Afores sí cobran una comisión por administrar nuestro dinero, como lo hace cualquier otro intermediario financiero (Banco, Aseguradora, Operadora de Fondos de Inversión, Casa de Bolsa, etc.). Este cobro puede parecer alto – a mí me parece que en general sí lo es y que las Afores que manejan grandes cantidades de dinero, no deberían cobrar una comisión mayor al 1%. Lo que es importante destacar, sin embargo, es que en el caso de las Afores, este costo de intermediación y de manejo de nuestro dinero es totalmente transparente, lo que muchas veces no sucede con otras empresas financieras. Quizá por eso sean objeto de tantas críticas.
  • A todas las personas nos debió haber llegado una carta informativa de nuestra Afore, informando sobre el nuevo régimen de inversión de las SIEFORES. En esa comunicación, se nos explicaba de manera general que automáticamente nos ubicarían en una SIEFORE acorde con nuestro grupo de edad. Sin embargo, también se adjuntaba una carta en la cual podíamos dar instrucciones a la Afore, en caso de que no estuviéramos de acuerdo, para que se invirtiera en una SIEFORE correspondiente a un grupo de mayor edad que la nuestra, y por lo tanto con menos exposición a bolsa (lo que Carlos llama renta variable), inclusive una SIEFORE que no invierte en ella.

Las bolsas mundiales han bajado, desde luego, y eso se ve reflejado en el rendimiento de las SIEFORES que invierten un porcentaje de sus activos en estos mercados de capitales. Sin embargo, esto no explica toda la baja en el valor de la cartera invertida. Aún las SIEFORES más conservadoras han presentado minusvalías, a pesar de que sólo invierten en instrumentos de deuda principalmente de largo plazo, que pagan ya sea una tasa fija por todo el periodo, o una tasa que se revisa cada cierto tiempo de acuerdo con las condiciones del mercado.

¿Por qué sucede esto? Es decir, ¿cómo es posible que si sólo se invierte a tasa fija, haya también minusvalías? Pues bien, la respuesta es muy fácil. Si uno compra un bono a 30 años que pague una tasa fija del 6%, por dar un ejemplo, uno no tiene que esperarse hasta el vencimiento de ese bono para obtener nuestro dinero de vuelta. Nadie compraría estos bonos si este fuera el caso, ya que en un plazo tan largo muchas cosas pueden pasar. Por el contrario, uno puede comprar y vender esos bonos en cualquier momento a otras personas.

Entonces, si las tasas de interés suben y en el mercado hay bonos con fechas de vencimiento similares a la del nuestro, pero que pagan una tasa de interés del 8%, por ejemplo, nadie nos compraría nuestro bono porque sólo paga el 6%. Bueno, sí nos lo comprarían, pero a un precio menor, que compense la diferencia entre la tasa de interés que paga nuestro bono, y la que prevalece en ese momento en el mercado. Es decir, nuestro bono vale de repente menos.

Eso es lo que está pasando en las Afores: de ahí las minusvalías. Si nos esperamos todo el plazo, el bono nos va a pagar la tasa fija del 6%, por lo que en realidad no hemos perdido dinero. El dinero sólo se pierde si se vende el bono en esos momentos adversos. También puede haber momentos propicios (siguiendo el mismo ejemplo, si las tasas de interés bajan al 5%, nuestro bono de repente vale más dinero porque paga el 6%). Los expertos son los que, tomando en cuenta las expectativas, pueden decidir si venden ese bono y realizan la ganancia, o si mejor lo conservan ya que piensan que las tasas pueden seguir bajando, lo cual nos beneficia más.

Lo mismo pasa con la renta variable (las Afores sólo pueden invertir en instrumentos referenciados a índices accionarios). Si tenemos determinadas acciones de una empresa sólida (como las que forman parte de estos índices), sabemos que éstas suben o bajan de manera diaria. De la misma forma que los tomates en el mercado o cualquier otro bien: hay momentos en donde son más caros, y otros donde son más baratos – tienen minusvalías. Pero en el largo plazo, si la empresa crece, así lo hará nuestra inversión. En periodos largos (10 años o más), las acciones siempre son una mejor inversión que los instrumentos de deuda: siempre crecen por arriba de la inflación y por arriba de cualquier otro tipo de inversión financiera. Por eso es muy importante que las SIEFORES inviertan en estos valores (aunque desde mi punto de vista, las políticas de inversión actuales siguen siendo extremadamente conservadoras y no brindan libertad de elección a los trabajadores).

Más acerca de las minusvalías esto en mis próximas colaboraciones en El Economista.

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