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Tragedia en Japón

La tragedia en Japón me hace pensar en lo que mi abuela solía decir ante eventos de esta naturaleza: «no somos nada, hijo». Desde luego se refería a que en el mundo existen muchas fuerzas que son más grandes que nosotros, pero también a que como individuos necesitamos de otros para poder sobrevivir.

Como todos sabemos, en días recientes el país más y mejor preparado para emergencias como esta, Japón, ha vivido la peor tragedia de su historia. Y esto me hace reflexionar acerca de muchas cosas: de lo importante que es proteger lo que tenemos (incluyendo nuestra familia), vivir con equilibrio (no sacrificar el futuro por el presente, ni el presente por el futuro), dar, ayudar, etc.

Uno también puede experimentar en cabeza ajena y aprender de las cosas que suceden en otras latitudes. A continuación algunos pensamientos sobre la tragedia en Japón:

No tenemos la vida comprada

Desde luego en la vida pueden suceder muchas cosas que no podemos anticipar. Cualquiera de nosotros podríamos desaparecer de este mundo en cualquier momento, y no necesariamente en una catástrofe como esta. Por eso es importante vivir con plenitud (y esto nada tiene que ver con el dinero). Dicen que la gente que es verdaderamente feliz es aquella que en cualquier momento está preparada para morir: que dio todo de sí mismo en vida y por lo tanto no tiene nada que lamentar.

En todo hay riesgo

Se ha hablado mucho en estos días acerca de la energía nuclear, que curiosamente es la más segura del mundo. Todos los aspectos de la vida conllevan un riesgo, incluso la decisión de en qué lugar vivimos (como la Ciudad de México, que es una zona sísmica). Por eso creo que no hay que tenerle miedo al riesgo, sino por el contrario: hay que aprender a identificar los distintos riesgos a los que estamos expuestos, ya que esto nos sirve para tomar medidas al respecto e incluso usarlo a favor. Es como conocer íntimamente al enemigo: indispensable en una batalla.

Hay muchos riesgos que podemos manejar, controlar y minimizar

Japón es quizá la sociedad en el mundo mejor preparada para situaciones de emergencia como Terremotos. Imagínense si no lo hubieran estado. En México curiosamente le tenemos miedo al riesgo, pero a la vez no invertimos mucho en seguridad: no nos preparamos bien por si algo nos llegara a pasar.

Esto pasa en nuestras Finanzas Personales: poca gente tiene asegurada la casa en México. Y es más barato, en muchos casos, que el seguro del coche.

Pero también en empresas. En mi experiencia profesional he visto cómo en México, muchas compañías tienen exposiciones que no están adecuadamente controladas. Las normas oficiales mexicanas con respecto a protección contra incendios están muy atrasadas y no son adecuadas para muchas industrias como por ejemplo: almacenamiento, plásticos y otras cargas combustibles altas. El uso de rociadores automáticos es mínimo, e incluso cuando los hay, están pobremente diseñados.

En la vida hay riesgos, en todos los aspectos. Prepararnos adecuadamente es nuestra responsabilidad.

Vivir en equilibrio

Muchos piensan que aquellos que nos dedicamos a las Finanzas Personales damos demasiados consejos sobre cómo ahorrar, y que incluso debemos ser tacaños en nuestra vida personal. He recibido críticas de personas que me dicen que prefieren disfrutar de la vida.

Yo siempre he pensado que todo debe tener un equilibrio: hay que disfrutar el presente, pero sin sacrificar el futuro. De la misma manera, tampoco hay que sacrificar el futuro por vivir únicamente en el presente. Como mencioné anteriormente, siempre debemos estar preparados para lo que vendrá (sobre todo lo que es cierto e inevitable, como la vejez y el retiro).

Pedro Alonso decía que ahorrar significa sustituir consumo presente por consumo futuro. Ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre.

El dinero es sólo un medio, no un fin

Recordemos que un plan financiero es sólo una parte de nuestro plan de vida. Siempre he insistido en ello. Es importante en la medida en que nos permite alcanzar algunos de nuestros objetivos: aquellos que tienen un costo monetario. Nunca olvidemos esto.

Por ello, lo más importante es tener claro qué queremos en la vida. Y con base en ello, actuar en consecuencia.

Pero además un buen manejo de nuestro dinero, saber en qué gastamos, cómo está nuestro patrimonio y tener un presupuesto, nos permite tomar decisiones mejor informadas acerca de nuestras alternativas de vida. Y esto es invaluable: nos da mucha paz y libertad.

La importancia de dar y ayudar

Esto es parte de lo que nos hace ser humanos: nuestra capacidad de solidarizarnos unos con otros. Dar de manera desinteresada es una de las mayores satisfacciones que podemos tener como personas, ser capaces de ayudar al prójimo o incluso de salvar vidas. Si podemos dar dinero o tiempo, hagámoslo con el corazón. Pongamos nuestro granito de arena, en lo que podemos, para hacer un mundo mejor.

Al final es quiénes somos, no cuánto tenemos

Cuando sucede una tragedia o incluso cuando estamos a punto de morir, nos damos cuenta de lo que es verdaderamente importante. Lo que nos hace ser lo que somos son las acciones y decisiones que tomamos en nuestra vida. Acumular por acumular no sirve de nada: al final eres polvo, y en polvo te convertirás.

Sería interesante leer tus comentarios y reflexiones sobre la Tragedia en Japón