En estos últimos días he recibido, y respondido, las preguntas de muchas personas que lamentablemente se encuentran con un nivel muy serio de endeudamiento. En algunos casos, he podido notar un nivel muy alto de desesperación y, sobre todo, de desesperanza. Esto me ha hecho pensar en algunas reflexiones acerca del crédito – de lo que éste significa como parte integrante de nuestra planeación financiera personal.

Reflexiones Acerca del Crédito

Lo primero que tenemos que comprender, es que tomar un crédito es, simplemente, pedir dinero prestado para poder comprar algo hoy. A cambio de obtener ese dinero, tenemos que pagar al acreedor una tasa de interés. El crédito tiene sentido, entonces, cuando ese bien que estamos obteniendo, aporta a nuestra vida un valor agregado tan importante, que hace que merezca la pena pagar ese interés. Por ejemplo, la adquisición de un bien inmueble, o en el caso de negocios, de bienes que nos ayuden a mejorar significativamente nuestra productividad.

Para aquellas cosas que pueden esperar, o que podemos planear (como por ejemplo, la compra de ropa, las vacaciones de verano o quizá una nueva televisión), no vale la pena tomar un crédito. Por el contrario, para obtenerlas es mucho mejor establecer un plan de ahorro que nos permita alcanzarlas en un plazo razonable.

Una deuda, desde mi punto de vista, se puede considerar como un ahorro, y como una inversión negativa. Es un ahorro negativo, porque en lugar de guardar dinero para una compra futura, estamos separando dinero para pagar una compra que ya hemos hecho. Y es una inversión negativa, porque en lugar de ganar intereses sobre nuestro dinero, los estamos pagando a un acreedor.

Debemos recordar que el tamaño de nuestro patrimonio es igual al monto de nuestros activos (dinero en efectivo, ahorros, inversiones, el valor de los bienes muebles e inmuebles que poseemos, etc.) menos el valor de nuestros pasivos (créditos, préstamos y cuentas por pagar). Por lo tanto, mientras mayores sean nuestras deudas y más alto sea el costo de las mismas, menor será nuestro patrimonio. Esto se hace más evidente si los bienes adquiridos con el crédito son bienes que se deprecian, como las computadoras y los automóviles, ya que éstos van perdiendo su valor con el tiempo y con el uso, mientras que el monto del adeudo va creciendo con los intereses generados.

Lamentablemente, muchas personas tienen el hábito de adquirir todo a crédito, de comprar hoy y pagar después. Es importantísimo detectar este patrón, para tratar de cambiarlo por un hábito de ahorro y de planeación, de separar una parte de nuestros ingresos e invertirlos para adquirir los productos y servicios que requerimos, y de vivir dentro de nuestras posibilidades. De pagar hoy y comprar después, como explico aquí.

Por otro lado, antes de tomar un crédito, siempre debemos hacer una investigación de las distintas alternativas a las que podemos acceder, así como un análisis comparativo de los costos que implica cada una, y de los beneficios que obtendremos. Es importante cuidar siempre que el nivel de endeudamiento que decidamos adquirir sea consistente con nuestra capacidad de pago, y con el monto de nuestros activos.

Te invito a que compartas tus reflexiones acerca del crédito.