Rafael me escribe para preguntarme si en mi opinión, los portafolios Premium de Skandia son competitivos. Agrega: “sé que te obligan a estar 3 años con una penalización por retirarse antes, sumado al riesgo ineherente de invertir en renta variable, y la comisión anual del 1%, comparado con los portafolios de GBM que no te penalizan por salir antes del “plazo” de maduración de la inversión.”

En realidad son varias preguntas las cuales trataré de responder en orden.

Sobre si sus Portafolios Premium son competitivos, te comento lo siguiente. En cualquier inversión, para tener una idea de si el rendimiento que ha otorgado es adecuado o competitivo, tienes que compararlo contra “algo”. Ese “algo”, es lo que se conoce como benchmark: algún indicador contra el cual esta inversión esté compitiendo.

Por ejemplo, si uno invierte en un portafolio de inversión compuesto únicamente por acciones, en general uno tiene que comparar el rendimiento que obtiene contra el Índice de Precios y Cotizaciones de la Bolsa (a menos que nuestro portafolio sea especializado en acciones de baja capitalización – empresas chicas, o en un sector, por ejemplo). Si uno invierte en un horizonte de corto plazo, uno tiene que comparar el rendimiento tanto con la inflación, como con la tasa de Cetes a 28 días. Desde luego, esta comparación debe hacerse tomando datos de un periodo suficientemente grande, por ejemplo, el último año o incluso, para inversiones de largo plazo, los últimos tres y cinco años.

Tomemos como ejemplo uno de los Portafolios Premium Skandia: el Portafolio Conservador (No Deducible). Su estrategia de inversión es 60% en Instrumentos de Deuda a Corto Plazo y 40% a Mediano Plazo.

En el último año ha obtenido rendimientos del 3.11%, lo cual desde mi punto de vista no compara favorablemente con la tasa de Cetes a 28 días (arriba del 4.5%) y de la inflación (cercana al 4%), ambos indicadores podrían ser un benchmark adecuado para este tipo de estrategias.

Skandia pone en su página de Internet cuál es el benchmark de este portafolio, pero no pone cómo compara el rendimiento obtenido versus ese benchmark que ellos mismos definieron.

Por cierto, es muy importante elegir un benchmark adecuado: el que Skandia está eligiendo a mi parecer puede no serlo. Ellos han definido su benchmark de la siguiente manera: 60% ISICP (Índice de Sociedades de Inversión de Corto Plazo) y 40% ISIMP (Índice de Sociedades de Inversión de Mediano Plazo), lo cual es sesgado ya que el rendimiento de estos índices puede estar muy por debajo de lo que un inversionista institucional podría conseguir en el mercado. Un benchmark más acorde con la realidad: 60% Cetes a 28 días y 40% Cetes a 91 días, por ejemplo.

Ahora bien, si a este rendimiento todavía le descuentas la comisión del 1%, entonces todavía es mucho más castigado.

Te confieso que hace tiempo que no sigo los productos de Skandia, básicamente por dos razones:

1. Sus planes de ahorro, como bien dices, te cobran una comisión o costo adicional al que ya tienen implícito las sociedades de inversión.
2. Además te cobran una penalización por salirte antes del plan (si encuentras una mejor opción, cambiar tu dinero te cuesta).

Ello hace a su producto muy caro, desde mi punto de vista.

Hace algunos años, no existían muchas alternativas si uno quería invertir, con poco dinero, en un portafolio de inversión compuesto de distintos fondos, y de distintas operadoras. Pero hoy existen las distribuidoras de sociedades de inversión, mediante las cuales puedes invertir en un portafolio que tú definas (o que ellos te ayuden a armar, aunque esto tiene sus inconvenientes) sin ningún costo adicional.

Sin embargo, tengo entendido que la propia Skandia también tiene, además de sus productos de ahorro, la posibilidad de abrir cuentas como Operadora de Sociedades de Inversión mediante la cual no se te cobra un costo adicional al que ya tienen los fondos de manera implícita. De ser el caso, entonces puede ser una opción interesante.

Otras alternativas, además de la que ya mencionas (GBM – que prácticamente ofrece sólo sus fondos y algunos de Nafin), son: Allianz Fóndika (en particular me gusta), Intercam, Más Fondos (no es conveniente a menos que tengas más de $ 250,000 por invertir, ya que con menos cantidad no tienes acceso a todos los fondos que distribuyen), Actinver, entre muchos otros.

La razón por la que pienso que el hecho de que te ayuden a armar tu portafolio tiene sus inconvenientes, es porque muchas veces te pones en manos de “vendedores” que no son asesores verdaderamente capacitados. Aunque para contrarrestar esto, suelen aplicarte un “cuestionario” para ubicar tu “perfil como inversionista” y en base a ello recomendarte alguno de los portafolios que ellos manejan de forma institucional. Aún así, mucha gente comete el error de no comprender cómo está compuesto ese portafolio ni en qué fondos invierte, ni tampoco qué puede esperar. Esto, desde mi punto de vista, es grave e irresponsable, como ya mencioné en este post.

Ahora bien, quiero hacer un comentario sobre el riesgo inherente de la renta variable, que forma parte de tu pregunta. Muchas personas tienen miedo del riesgo y esto es lo peor que puede suceder. En renta variable, y sobre todo en acciones que pertenecen al índice de la Bolsa (consolidadas, fuertes, etc.), la palabra riesgo está asociada a la volatilidad. Como las acciones cotizan todos los días en el mercado, sus precios cambian cada minuto con base en las leyes de la oferta y la demanda. Muchos sucesos inciden en el ánimo de los inversionistas, en unos más que en otros. En los mercados hay algunos que son cortoplacistas (hacen operaciones de compra y venta de manera diaria) y personas con visión de largo plazo, y esto contribuye a que exista más volatilidad, pero también da liquidez y fortaleza al mercado.

Pero en el largo plazo, la tendencia siempre es a la alza. Simplemente compara una gráfica del precio de un índice (por ejemplo el Dow Jones) en los últimos seis meses, el último año, luego en los últimos dos años, en los últimos cinco y en los últimos veinte o más. Esta gráfica la puedes consultar aquí – y puedes verla en estos diferentes periodos (incluso desde 1928).

Te darás cuenta que en el corto plazo se ven movimientos muy fuertes hacia arriba y hacia abajo. Pero en el largo plazo, estos no se ve tan drástico: las caídas grandes incluso se ven pequeñas y la tendencia es mucho más suave: pero siempre de largo plazo al alza.

Por ello, invertir en bolsa por lo menos una parte de nuestro portafolio de inversión de largo plazo (ahorro para el retiro, por ejemplo) es muy importante ya que es lo que verdaderamente detona el crecimiento de nuestro portafolio de inversión más allá de la inflación. Está muy claro que si invertimos en un portafolio conservador, apenas nuestro dinero obtendrá rendimientos similares a la inflación, sin tener un crecimiento real.

Finalmente: uno debe siempre invertir en productos que estén adecuados con sus objetivos, horizonte de inversión y tolerancia al riesgo. Y más aún: uno no debe invertir jamás en productos cuyo funcionamiento, rendimiento potencial y riesgo asociado uno no haya comprendido perfectamente.

¿Cómo está construido tu portafolio de inversión?