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Si a una persona que no se dedica a la inversión le hablas de derivados financieros como pueden ser los futuros del trigo o la soja, seguramente se le venga a la cabeza imágenes de especuladores locos pegando gritos sobre el parqué de la Bolsa. Y posiblemente tenga su parte de razón, pues a día de hoy los futuros se utilizan principalmente para especular. Además, si a eso le sumamos que Hollywood se ha encargado de ampliar este estereotipo con películas en la que se relaciona directamente la inversión y el trading con todo tipo de vicios, tenemos la mezcla perfecta para que el desconocimiento sobre los derivados sea absoluto.

Porque… ¿los derivados son malos? Pues hombre, sin entrar en cuestiones subjetivas sobre si el trading es bueno o no (que personalmente pienso que no tiene nada de malo) el origen de los derivados y de los futuros poco tiene que ver con la especulación. De hecho, era precisamente lo contrario, pues se utilizaba (y se utiliza) como un seguro por parte de los agricultores.

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El origen de los derivados financieros: los futuros

El motivo por el que muchos agricultores usaban futuros desde hace varios siglos era poder tener la tranquilidad de que iban a vender su cosecha a un precio que les iba a permitir vivir tranquilos. De esta forma, se establecía un precio para la cosecha con anterioridad, aunque ésta ni siquiera estuviera plantada. Si lo piensas, tiene sentido, pues el precio de lo que ahora se conocen como commodities se mueve mucho. Si al agricultor le cuesta en total 1000 euros cultivar una tonelada de trigo, y el precio que le pagan oscila mucho, si puede vender cada tonelada del año que viene a 1.200 euros tendrá la tranquilidad de saber que podrá vivir un año más con unos ingresos que le permitan tener una vida digna Evidentemente, si el precio es extremadamente bajo, por ejemplo, 800 euros, ningún agricultor lo aceptará, y el precio tendrá que subir.

Por tanto, ¿es el mercado de futuros una fuente de especulación pura y dura? Pues es posible que a día de hoy haya mucho de eso, y también es posible que la mayoría de contratos de futuros que se negocian de trigo o soja no tengan nada que ver con el agricultor de hace siglos que vendía su cosecha para poder dormir tranquilo por las noches, pero eso no quiere decir que el mercado actual tenga que ser algo malo. De hecho, yo creo que el mercado es el sistema más eficiente para establecer precios, y aunque los participantes en éste no sean personas que cultivan o venden soja de forma física, en mi opinión el precio que se establezca en los mercados será el correcto a largo plazo.

Fernando es un inversor particular que desde muy joven se interesó por los mercados. Tras varios años perdiendo dinero, tomó la decisión de aprender de forma autodidacta para aumentar sus probabilidades de éxito en cada operación. Su blog: Mi visión del mercado de divisas

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