Todas las personas vivimos distintas etapas de la vidas – en el transcurso de la misma. En cada una de esas etapas de la vida, nuestras necesidades y objetivos son específicos, y desde luego van cambiando con el tiempo.

En este sentido, como hemos dicho en otras ocasiones, no es lo mismo estar iniciando nuestra vida laboral, que estar al borde de nuestro retiro. No tenemos las mismas necesidades cuando estamos disfrutando nuestra juventud, que cuando nos casamos. Es decir, en qué etapa de nuestra vida nos encontramos, y qué necesidades surgen a partir de ella, influye de forma definitiva la forma como debemos manejar e invertir nuestro dinero.

Por ello, queremos enunciar algunas de las etapas más comunes que muchos de nosotros pasamos, y algunos ejemplos de las decisiones de inversión que podríamos – o no – tomar en esos momentos.

Nuestro Dinero en Distintas Etapas de la Vida

1.
Cuando estamos estudiando. En esta etapa pocas veces nos surge la necesidad de ahorrar, a menos que tengamos que hacerlo para obtener un bien tal como un automóvil o un nuevo gadget, por ejemplo. Sin embargo, es importante que nos empecemos a formar una disciplina de ahorro, independientemente de que tengamos estas necesidades o no. La mejor opción consiste en separar el 10% de lo que recibimos, y guardarlo en una alcancía o en una cartera dentro de un cajón. Después de un poco de tiempo, veremos que hemos logrado una suma respetable.

2.
Cuando salimos de la universidad y encontramos nuestro primer trabajo. En esta etapa es muy importante hacer tres cosas:

  1. No adquirir deudas con tarjetas de crédito – tenerlas realmente puede indicar que estamos gastando más de lo que ganamos y además estamos pagando intereses altísimos. Yo las llamo “ahorro negativo”.
  2. Comenzar a construir nuestro fondo para emergencias.
  3. Empezar a establecer nuestro propio fondo para el retiro, con contribuciones mensuales (no importa qué tan pequeñas sean, pero para formarnos el hábito de hacerlo). Esto es primordial en esta etapa: mientras más pronto lo hagamos más disciplina tendremos, ya que estaremos siempre acostumbrados a esto y a no disponer, por ningún motivo, de esta parte de nuestro ingreso.

Si nuestro salario lo permite, es bueno destinar 10% del mismo a cada objetivo (es decir, 20% en total). Si no es posible, entonces por lo menos destinar la décima parte a ambos objetivos (5% para el primero, hasta que tengamos un fondo para emergencias que cubra entre 3 y 6 meses de nuestro gasto neto mensual y 5% para el segundo).

3.
Cuando obtenemos nuestra primera promoción o incremento sustancial en el salario (por arriba de la inflación). En este momento es importante no perder la cabeza y continuar invirtiendo para los dos objetivos anteriormente señalados. El excedente lo podemos invertir para un tercer objetivo: ahorrar para comprarnos un coche o para el enganche de un departamento. Es importante que no gastemos el excedente en incrementar sustancialmente nuestro gasto – nivel de vida. Aún no es tiempo: la paciencia premia y lo hace en grande.

4.
Cuando tenemos planes de boda. Esto en sí mismo se convierte en un objetivo de inversión. Es importante hablar con nuestra pareja: definir bien ese objetivo (¿qué tipo de boda queremos, cuánto cuesta, etc.?). Posteriormente, determinar cuánto puede contribuir cada quién a ese objetivo. Es importante no olvidar un detalle importante: guardar un capital para comenzar con algo, y no gastar todo en la fiesta o la luna de miel.

5.
Cuando queremos tener un hijo. Es importante en esta etapa replantear nuestro gasto desde antes de tenerlo: comenzar a separar desde que lo planeamos, el dinero que tendríamos que usar para pañales, alimentos, etc. De esta forma el impacto no será tan fuerte. Al momento de que el pequeño nazca, o incluso antes, es importante pensar en garantizar su educación a través de un seguro o de un fondo de inversión establecido para tal efecto, complementado desde luego con un seguro de vida para proteger los objetivos de nuestra familia hacia mediano plazo.

6.
Si sufrimos un cambio en nuestra situación laboral. Si la empresa en la que laboramos decide prescindir de nuestros servicios, en ese momento es muy importante hacer un cambio en nuestro presupuesto y reducir al mínimo nuestros gastos discrecionales. Lamentablemente en México no es fácil encontrar un trabajo similar al que teníamos, y puede que tengamos que vivir más tiempo con nuestra liquidación que el que pensábamos. El haber constituido – y mantenido – un buen fondo para emergencias, nos resulta un gran apoyo para estos momentos.

7.
Cuando nos estamos acercando a nuestro retiro, es importante ver las opciones que tenemos de acuerdo con los ahorros que hemos construido, complementado con lo que nos pueden ofrecer los sistemas de seguridad social (de acuerdo a la Ley bajo la cual tenemos derecho a retirarnos). Además, es muy importante revisar nuestro portafolio de inversión para asegurarnos que el perfil de riesgo del mismo es acorde con nuestra etapa de vida (reducir el riesgo de nuestro portafolio).

8.
En nuestro retiro, debemos ver los fondos con los que disponemos, nuestra expectativa de vida (conviene ser muy conservador en este sentido) y hacer un plan de gasto que nos permita contar con recursos suficientes por el resto de nuestra vida y la de nuestra pareja.

En fin, hay muchas etapas de la vida – aprender a vivirlas está en nosotros.