Como ya hemos mencionado en otras ocasiones, el riesgo de una inversión o de un conjunto de inversiones (cartera o portafolio), puede definirse como la variabilidad en el rendimiento esperado de la misma. Y esa variabilidad es muy diferente en el corto y el largo plazo.

Es decir, cuando un instrumento o un conjunto de ellos tiene una alta probabilidad de sufrir variaciones importantes en su valuación, se dice que es volátil o de riesgo, como por ejemplo las acciones de empresas que cotizan en las bolsas de valores, o las sociedades de inversión que invierten en ellas.

Por el contrario, cuando esta probabilidad es baja o nula, como en los Cetes a corto plazo o muchas de las sociedades de inversión en instrumentos de deuda de corto plazo, se dice que son instrumentos de bajo riesgo.

Cuando nos disponemos a invertir, los instrumentos que debemos elegir deben estar ligados a los objetivos que nos hemos trazado y al plazo que nos hemos dado para poder llevarlos a cabo. Esto es primordial, ya que de lo contrario, podríamos vernos en la necesidad de tener que vender algunos de estos instrumentos en los momentos más inoportunos, para obtener la liquidez requerida.

Por ello, cuando invertimos a corto plazo, debemos elegir instrumentos poco volátiles, que no sufran variaciones importantes en su valuación, pero que nos den rendimientos atractivos que protejan el poder adquisitivo de nuestro dinero.

Sin embargo, cuando invertimos a largo plazo, podemos darnos el lujo de incorporar a nuestro portafolio, instrumentos que ofrezcan un potencial de rendimiento mucho mayor, a pesar de que puedan tener una mayor volatilidad. ¿Qué porcentaje de nuestro portafolio? Depende mucho de nuestra tolerancia al riesgo y de nuestras necesidades de liquidez.

¿Qué es el Corto y el Largo Plazo?

Desafortunadamente, hay una percepción distinta sobre lo que significa el corto y el largo plazo. Existen inversionistas para los cuales corto plazo significa menos de 28 días (un mes). Seguramente alguna vez hemos leído o escuchado a personas que se refieren a los Cetes a 91 días o a 182 días como inversiones de mediano plazo.

Por ello, en este caso hablaremos del corto y el largo plazo en el contexto de nuestros objetivos. Como mencionamos anteriormente, es muy importante definir el plazo atendiendo a la cantidad de riesgo que podemos, o estamos dispuestos a tomar en nuestro portafolio, de acuerdo al plazo que nos falta para cumplir nuestros objetivos.

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El Corto y el Largo Plazo