Los prejuicios en las inversiones afectan el sentido común de mucha gente.

Y es que, como todos sabemos, una de las máximas en las inversiones es la diversificación. Creo que todos hemos escuchado por qué no debemos poner «todos los huevos en una canasta», sino, por el contrario, diversificar de manera inteligente. Esto es fundamental para controlar el riesgo de nuestro portafolio.

A pesar de ello, hay muchas personas que insisten en invertir en una sola clase de activo. Demasiadas: muchas más de las que uno podría pensar. Regularmente lo veo con personas que me contactan para preguntar mi opinión acerca de tal o cual activo. ¿Recomiendas invertir en oro? ¿Conviene comprar dólares ahora? ¿Piensas que habrá una devaluación? ¿Qué opinas de invertir en euros? ¿Qué opinión tienes del FOREX?

Los Prejuicios en las Inversiones

A continuación algunos de los más comunes:

El Dólar Nunca Pierde Valor

Una de las creencias más arraigadas en la sociedad mexicana. Durante muchos años la gente se dedicó a comprar dólares y a guardarlos debajo del colchón. La «sabiduría» popular: no pierden su valor.

Esto es falso. Simplemente pensemos que en Estados Unidos también hay inflación, y que aunque sea baja a lo largo de los años puede mermar significativamente nuestro poder adquisitivo.

Es cierto que en nuestro país hubo muchos periodos con altísima inflación y devaluaciones (ambos conceptos íntimamente ligados). E peso mexicano era una moneda débil y volátil, por lo que los dólares fueron considerados por muchos como refugio ante la incertidumbre.

Adicionalmente, no existían vehículos de inversión accesibles a la mayoría de las personas, como las hay hoy. Comprar dólares en ese momento tenía sentido: era la única forma de protegerse.

Pero esto ha cambiado desde hace más de una década. Lo que en el pasado era una decisión quizá sensata, hoy se mantiene como uno de los prejuicios de las inversiones más arraigados.

En mi familia hay un ejemplo cercano: uno de mis tíos recibió una pequeña herencia, y lo primero que hizo fue viajar a Estados Unidos para abrir una cuenta bancaria y depositar ahí esos recursos. Su pretexto: le da miedo la inseguridad que está azotando a México y “lo que podría pasar” tras las elecciones presidenciales. De esta manera, prefiere tener su dinero allá, perdiendo poder adquisitivo.

Un Bien Raíz es la Inversión Más Segura

Otro prejuicio muy arraigado en nuestra cultura es la inversión, exclusivamente, en bienes raíces. Existe la creencia de que éstos “siempre tienen una plusvalía, nunca pierden su valor” por lo que es el lugar más seguro para guardar nuestro dinero.

Pero la realidad es muy distinta: simplemente hay que ver lo que ha sucedido con el mercado inmobiliario de los Estados Unidos. Muchas viviendas han perdido la mitad del valor que tenían hace algunos años, y eso que hay una recuperación parcial del mercado. La gente olvida que eso puede suceder.

Además, hay otros riesgos: en el futuro una zona que hoy es tranquila, puede convertirse en un lugar inseguro. Mañana pueden  construir un “segundo piso” o una estación del metro junto a donde tenemos una propiedad, lo cual puede afectar su valor de manera muy importante.

Por otro lado, una renta en muchos lugares equivale al 0.5% del valor de la propiedad, lo cual se traduce en un rendimiento anualizado del 6%. Mucho menor a lo que se podría obtener con un portafolio bien diversificado a largo plazo.

No quiero decir que los bienes raíces no sean una buena inversión: muchas veces pueden serlo. Pero invertir en ellos también tiene sus riesgos, y éstos son los que mucha gente pierde de vista precisamente por los prejuicios en las inversiones ya mencionados. De nuevo surge el tema de la diversificación como un elemento que nos permite reducir el riesgo de nuestro portafolio.

La Fiebre del Oro

Hoy en día hay otro instrumento que está de moda: el oro, porque su valor ha crecido de manera significativa en los últimos años de crisis financieras reiteradas. El problema es que no se ve como una alternativa para nuestro portafolio diversificado, sino que muchas personas están destinando la totalidad de su capital a comprar, por ejemplo, Centenarios.

Basta ver la gráfica del oro para darnos cuenta que es un instrumento volátil, tanto o más que el índice de la bolsa. Y que ha tenido periodos de fuertes bajas, y tuvo muchos años de relativa estabilidad donde las personas que invirtieron en él, no obtuvieron ganancias.

En Conclusión

En fin, todos estos son prejuicios en las inversiones que pueden nublar seriamente nuestro juicio. Pueden hacernos tomar mucho más riesgo del que pensamos, por ejemplo. O pueden hacer que nuestro dinero pierda significativamente su poder adquisitivo con el tiempo. Y también pueden hacer que perdamos oportunidades que pueden ser infinitamente mejores en el largo plazo.

Enfatizo: toda inversión tiene riesgos. Aunque pensemos que no. Para evitar sorpresas desagradables, tenemos que aprender a conocer esos riesgos, y a controlarlos a nuestro favor. Es la única manera como podemos tomar decisiones adecuadas.