Continuamos con esta serie que comenzamos ayer, cuando dimos una introducción a los hábitos que destruyen nuestras Finanzas Personales, y qué podemos hacer para cambiarlos.

A continuación los hábitos dos y tres:

Hábito 2 – No Registramos Ingresos y Gastos

No llevamos un registro detallado de nuestros ingresos y de nuestros gastos. Es decir, no sabemos dónde va nuestro dinero, sólo que nunca nos alcanza para terminar la quincena o mes. No sabemos cuánto, cómo ni en qué gastamos. Eso significa que no tenemos ahorros, vivimos al día (o peor) y no sabemos ni siquiera si podemos endeudarnos para efectuar una compra mayor (de todos modos lo hacemos). Tampoco sabemos si podremos o no pagarla.

El punto de partida para poder hacer un presupuesto y cambiar nuestros hábitos de consumo, es entenderlos. Para ello, es importante llevar diariamente un registro, lo más detallado posible, de todos nuestros ingresos y gastos. Esto se puede hacer en papel o en una computadora, ya sea en una hoja de cálculo o utilizando software especializado. También, debemos asignar a cada transacción una categoría, ya que esto es lo que nos permitirá saber cuánto es lo que gastamos en cada rubro. Esto es invaluable, ya que nos da la posibilidad de tener un mapa que permite comprendernos a nosotros mismos, y en el cual podremos visualizar nuestras preferencias, patrones de consumo, etc. Y a partir de esto, podremos hacer algo mejor con nuestro dinero.

Hábito 3 – Comprar Compulsivamente

Compramos de manera compulsiva. Nos causa un gran gozo comprar y gastar; sin embargo, muchas veces nos damos cuenta que el producto que compramos no era bueno, era caro o inservible, y esto nos causa frustración. Nos es muy difícil ajustarnos a un presupuesto y nunca podemos llegar a nuestra meta de ahorro, si es que tenemos una.

El primer paso para revertir esto es hacer lo descrito en el hábito 2, debido a que es el punto de partida para elaborar un presupuesto. Para que éste funcione, debemos hacer dos cosas:

  1. Definir, e incluir en nuestro presupuesto como el rubro de gasto más importante, objetivos de ahorro mensual, que correspondan con las metas de las que hablamos en el hábito 1 descrito en el post anterior. Hagamos de este rubro el primer pago del mes, tan pronto como recibamos nuestro ingreso.
  2. Tratar de ajustar nuestros demás gastos de forma razonable, y tener un rubro de “colchón”, con el cual podamos cubrir eventuales excesos de gasto en determinadas categorías. Ningún presupuesto es perfecto, seguramente gastaremos de más en algunos casos, y este “colchón” nos ayudará a que eso no nos desvíe de nuestras metas de ahorro.

Si somos de las personas que gastamos de manera impulsiva, es muy fácil: no carguemos con nuestras tarjetas de crédito o débito: llevemos sólo un poco de efectivo para nuestros gastos del día. Las tarjetas las podremos sacar el día en que las necesitemos para sufragar algún gasto planeado.

La serie completa de los 7 Hábitos que Destruyen Nuestras Finanzas Personales: