Muchas veces se dice que lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas.

Puede ser… salvo un pequeño detalle: las cuentas por cobrar siempre nos alcanzan.

El hotel, las compras, los shows, etc. – todo lo que gasta uno en Las Vegas después se tiene que pagar, cuando llega el estado de cuenta de la tarjeta de crédito. Y seguramente ha sorprendido a más de uno.

Lo que pasa en Las Vegas no se queda en Las Vegas

Acabo de regresar de una semana de vacaciones, en esa ciudad en donde todo se vale. Claro: mientras uno pueda pagarlo. Un lugar en donde se encuentra de todo, para todos los presupuestos y gustos.

Pero también, precisamente por eso, es un lugar donde muy fácilmente se puede gastar mucho más de lo que uno había planeado. Porque todo está ahí: al alcance de la mano. Ni siquiera en París o en Nueva York hay tantas boutiques de artículos de lujo. Hay tiendas de Louis Vuitton, Tiffany’s o Chanel, por ejemplo, casi en cada centro comercial dentro de los hoteles más elegantes (que no son pocos). Abiertas, en algunos casos, hasta media noche.

¿Alguna vez pensaron ver una agencia de Ferrari dentro de un hotel? Pues sí: sólo en Las Vegas. La encuentran en el Hotel Wynn donde también tienen exclusivas langostas vivas del norte de Australia (sólo hay en cinco restaurantes en todo Estados Unidos), listas para ser cocinadas, de más de USD 500.

Las Vegas es una oportunidad para ejercer el gasto consciente

Debo confesar que en este viaje sí gasté un poco más de lo que había presupuestado, pero afortunadamente lo hice de manera consciente, por lo que no recibiré ninguna sorpresa al momento en que me llegue el estado de cuenta de mi tarjeta.

Es fácil cuando uno lleva un registro de todo lo que gasta (siempre lo hago) y cuando además uno lleva su presupuesto en You Need a Budget en la palma de su mano.

En mi caso, eso me permitió tomar, en completa libertad, decisiones conscientes sobre mi dinero. Como dije, gasté más dinero del que había presupuestado, pero de manera consciente, sin sorpresas y sin excesos, siempre sabiendo lo que estaba haciendo. De esta manera, cuando reciba mi estado de cuenta, podré pagar, como siempre, el saldo completo de mi tarjeta de crédito.

Mi viaje a Las Vegas fue una colección de experiencias

Dicen los minimalistas que en la vida hay que coleccionar experiencias. Vaya que las vivimos en este viaje:

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Puesta del Sol en el Gran Cañón

  • Nunca antes había sido desaparecido por un mago, mucho menos uno de la talla de David Copperfield.
  • Vivimos varios otros shows maravillosos, que valen muchísimo la pena.
  • En el casino mi esposa y yo jugamos, cada uno, USD 100 y nada más. Ella perdió su parte, pero yo la recuperé. Al final salimos “tablas” y nos entretuvimos bastante.
  • Probé el mejor Rib-Eye de mi vida, acompañado de un vino estupendo. Fue una cena carísima, pero valió tanto la pena que pagué la cuenta con gusto y con satisfacción.

Por eso me encanta viajar. Porque aporta grandes cosas a mi vida. Este viaje a Las Vegas no fue la excepción.

¿Qué aportan los viajes a tu vida?