Estas últimas dos semanas he aprendido, nuevamente, que lo barato sale caro. Y es que mis lectores estaban teniendo problemas para visitar esta página, situación que me hizo alejarme hasta poder encontrar una verdadera solución.

A continuación les cuento mi historia:

Lo Barato Sale Caro

Como les decía, este espacio comenzó a sufrir por una situación con la compañía que alojaba mi página. Muchas personas me reportaron en Twitter que cuando daban click en alguno de mis links, la página mostraba: «Error de Conexión con la Base de Datos». En ciertas horas, eran más las personas que recibían este error, que las que lograban entrar.

Pero además, esto no sólo sucedía a mis lectores. En más de una ocasión yo también lo viví: al momento de tratar de guardar un nuevo post que acababa de escribir. O al tratar de cargar una imagen para ilustrarlo, como suelo hacer.

Me costó mucho trabajo encontrar el problema. Busqué y busqué hasta que me dí cuenta que la empresa que alojaba la página, estaba bloqueando el acceso por consumir demasiados recursos. Algo que se llama CPU Throttling.

Yo no sabía que la mayoría de los servicios de alojamiento ofrecen lo que se denomina «alojamiento compartido» (shared hosting). Bajo este servicio, se comparten los recursos del servidor con muchas otras páginas. Entonces, cuando una de ellas empieza a consumir más recursos de procesamiento que lo permitido (o lo normal), el sistema empieza a bloquear el acceso para impedir que las demás páginas alojadas en el mismo servidor, se vean afectadas.

En fin: eso comenzó a suceder debido, en parte, al crecimiento en el número de lectores que hemos tenido. El servidor simplemente no podía atender a todos a la vez.

Desde luego, traté por todos los medios de resolverlo. Me topé con personas de soporte técnico ineptas y bueno, para no hacer el cuento demasiado largo, me enfrenté con una pared. No hubo forma de resolverlo: lo barato sale caro.

Ahí fue cuando decidí que tenía que buscar otras alternativas para alojar mi página.

Comencé una búsqueda exhaustiva, y aprendí distintas cosas: existen servidores privados virtuales (también comparten recursos), servidores dedicados (son carísimos, costos mensuales de varios cientos de dólares), o configuraciones con redundancia «en la nube». Me pasé varias horas comparando y tratando de elegir la mejor opción, no sólo en cuanto a servicio, sino de costo-beneficio porque, como dije: lo barato sale caro. Necesitaba una solución a largo plazo, que pudiera crecer conmigo.

Y lo encontré.

Puedo decirles que voy a pagar seis veces más de lo que estaba pagando por el alojamiento de mi página – y dejé un servicio que tenía pagado hasta el próximo año (sin derecho a reembolso: otra muestra de que lo barato sale caro). Pero valdrá la pena: es una solución integral, dedicada, especializada, con un servicio de primera (ya lo probé durante la migración, la cual se dio sin incidencias). Pero sobre todo: no habrá cortes en el servicio. Su promesa: nunca limitan el acceso a la página: si necesita más recursos entonces se los proveen de manera automática. Todos los recursos que mi página necesita están a mi disposición. Además tengo respaldos diarios de mi base de datos, candados de seguridad para evitar ataques y la limpieza si eso llegase a suceder. Y por si fuera poco, la página ahora carga mucho más rápido.

Una nueva lección de que lo barato sale caro. No se trata de encontrar lo más económico, sino la mejor relación costo-beneficio. Siempre.

Entonces, para aquellos que se preocuparon: no andaba muerto, sólo estaba buscando las mejores opciones para brindarles un mejor servicio.

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