Lecciones Financieras del Superbowl

Lecciones Financieras del Superbowl

Debo confesar que me gustan mucho los deportes de conjunto, ya que se puede aprender mucho al jugarlos y también al verlos. Mi favorito, como escribí alguna vez en el Blog de Virgilio Cárdenas, es el Béisbol (pueden ver el post aquí). Mi abuelo y mi padre lo jugaron y me enseñaron a hacerlo de pequeño. Me enseñaron también a «verlo»: a apreciar todos los pequeños detalles que pueden ser determinantes en el desarrollo del encuentro. Eso me hace disfrutarlo y considerarlo, verdaderamente, el «Rey de los Deportes».

Sin embargo, por lo largo de la temporada, no tengo tiempo de seguirlo o de ver partidos por televisión.

El otro deporte que me apasiona es el fútbol americano, el cual sí procuro seguir durante toda su corta temporada. Mi equipo favorito eran los Delfines de Miami, porque ahí jugaba mi ídolo: Dan Marino, a quien considero el mejor de todos los tiempos. Muchos dirían que Joe Montana era mejor o más completo, pero la diferencia es que, a diferencia de Marino, jugaba en un equipo mucho más equilibrado y con jugadores de calidad en todas las posiciones (nada más recordemos la mancuerna que hacía con Jerry Rice a quien reconozco como el mejor receptor de la historia de este deporte). Con los años mi afición cambió hacia los Broncos de Denver. Aunque mi pasión me hace preferir ver los partidos que considero más competitivos y no necesariamente aquellos donde juega mi equipo. Mi afición es más por el deporte en sí y por lo que puedo aprender de él.

Este fin de semana se jugó el Superbowl XLVI – evento que marca el final de la temporada y que juegan los campeones de las dos conferencias (AFC y NFC). Fue un partido interesante, para algunos aburrido por momentos (para mí no) pero con un final cardiaco (como suelen ser muchos partidos de la temporada regular). Pero independientemente de ello, es un partido que deja lecciones que bien podrían servirnos en nuestra vida financiera.

Algunas lecciones financieras del Superbowl

  • Ambos equipos tienen un plan de juego. Ellos conocen sus fortalezas y sus debilidades, y tratan de explotarlas de la mejor manera que pueden. Saben en qué condiciones está su equipo (es decir, desde dónde parten) y tienen clara su meta: ganar. Igual que en Finanzas Personales, uno debe conocer su situación actual (que es nuestro punto de partida) y saber a dónde quiere llegar (sus objetivos). Un plan financiero personal es como un plan de juego: una estrategia, es decir el camino que vamos a seguir. Por eso siempre he insistido que lo primero es tener perfectamente claro el punto de inicio y de llegada: saber cómo estamos hoy, de qué pie cojeamos (nuestras debilidades) y  a dónde queremos ir (nuestros objetivos). Porque ningún mapa o ruta que tracemos funcionará si no conocemos perfectamente el puerto de partida y de llegada. Esta es sin duda una de las lecciones financieras más relevantes.
  • El plan es tan importante como la forma como lo ejecutamos. Uno puede tener el mejor plan del mundo, pero si no sabemos ejecutarlo, no sirve de nada. Esta es otra gran lección financiera que nos deja el Superbowl. En el fútbol americano pero especialmente en el Superbowl, lo que marca la diferencia es precisamente esa ejecución. Suele ganar el equipo que comete menos errores, o el que supo capitalizar de mejor manera los del contrario. Pero además el que tuvo mayor fortaleza mental. Lo mismo sucede con nuestras finanzas personales: no basta con tener un plan, también tenemos que ejecutarlo de manera brillante. Si cometemos errores (somos humanos), darnos cuenta y corregir el rumbo antes de que éstos nos puedan afectar demasiado. Tener la fortaleza mental de no desesperarnos. Y aprender: siempre investigar y aumentar nuestro conocimiento.
  • La estrategia se puede ajustar con el tiempo. Muchas veces el plan con el que iniciamos es neutralizado por el otro equipo. Entonces tenemos que ajustarlo. O bien resulta que las cosas no se dan como esperábamos en un principio. Lo mismo pasa con nuestro plan financiero: la vida y nuestras necesidades cambian. A lo mejor no pensábamos tener un hijo pero se dio: esto forzosamente nos hace replantearnos los objetivos. O bien perdemos el trabajo y tenemos que reasignar nuestras prioridades. Un plan financiero debe ser lo suficientemente flexible y moldeable según vayan cambiando nuestras necesidades.
  • Es un deporte de conjunto. En este sentido, incluso el mejor mariscal de campo puede no funcionar cuando los receptores le sueltan los pases. De la misma forma, un error individual puede costar la derrota de todo el equipo. Eso significa que todos los miembros deben estar alineados y concentrados en el mismo objetivo. Cuando uno se equivoca, los otros están para minimizar ese error y para buscar que les afecte lo menos posible. Así funciona en el matrimonio o en la familia: de nada sirve que cada miembro de la pareja vaya en una dirección distinta (esto de hecho no es una pareja, sino dos individuos conviviendo nada más). En casa todos deben trabajar unidos, cada quien haciendo lo que le toca de la mejor manera posible.

Desde luego que hay muchas más lecciones financieras del Superbowl que podemos aprender, pero desde mi punto de vista, estas son algunas de las más importantes. ¿Ustedes qué opinan?