Mucha gente tiene la percepción de que las inversiones tradicionales no rinden, ya que las tasas de interés están muy bajas. Esto es, la mayoría de las veces, cuestión de percepción.

Es cierto que hace algunos años las tasas de interés eran mayores (incluso superiores al 20% o más, si nos remontamos a los años 80’s). Pero también la inflación lo era. Y es por ello que entender esto es fundamental.

Inflación y Riesgo – el poder adquisitivo de nuestro dinero

En realidad, las inversiones bancarias casi siempre han pagado menos que la inflación. Y tradicionalmente los Cetes (que son los “pagarés” emitidos por el Gobierno Federal y en los que invierten los ricos y as grandes tesorerías de empresas) han pagado tasas muy en línea con la inflación, ligeramente superiores (aunque también en ciertos periodos han pagado menos).

Por ello, la inflación es uno de los aspectos más importantes a considerar, sin importar el o los instrumentos en que uno invierta.

Siempre enfrentamos el riesgo de que nuestro dinero no crezca lo suficientemente rápido como para contrarrestar, por lo menos, los efectos de la inflación. Si uno invierte en instrumentos que, a través de los años, ofrecen rendimientos inferiores que la inflación, cuando lo retiremos nuestro dinero tendrá un poder de compra mucho menor: inflación y riesgo entonces son conceptos íntimamente ligados.

Por eso siempre he dicho que nuestro dinero no está seguro en la mayoría de los pagarés bancarios.

Para evaluar qué tan alta o baja es una tasa de interés, debemos siempre compararla con la inflación esperada. Por ejemplo, actualmente en México se espera una inflación ligeramente arriba del 4% anual. Por lo que si encontramos un instrumento que nos pague el 5% – estaremos obteniendo una tasa real (adicional a la inflación) del 1%.

En general, las inversiones a tasa fija, como mencionado, en el mejor de los casos pagarán rendimientos ligeramente superiores a la inflación. Es decir, el poder adquisitivo de nuestro dinero no crecerá (o lo hará ligeramente).

Por esta razón, cuando invertimos a largo plazo, es importante incorporar en nuestro portafolio instrumentos de renta variable, siempre atendiendo a nuestra tolerancia al riesgo. Es la única manera de lograr un crecimiento real de nuestro patrimonio en el largo plazo.

Entender Inflación y Riesgo – la volatilidad

En la medida que uno busque mayores rendimientos, debe también aceptar mayores riesgos. Recordemos que en inversiones el riesgo se define como la volatilidad de un instrumento o de un portafolio (es decir, cómo puede variar su valuación). La clave es conocer la cantidad de riesgo que estamos dispuestos a tomar (lo que hemos llamado como nuestra tolerancia al riesgo) y entonces invertir a modo de obtener los rendimientos más altos posibles para ese nivel dado de riesgo.

Como cualquier persona tiene una tolerancia al riesgo diferente, corresponde a ella y sólo a ella decidir cómo construir un portafolio con estas características.

Como ya mencionamos, históricamente, la inversión en acciones a largo plazo ofrece un potencial de rendimiento mucho mayor que la inversión en instrumentos de deuda (o mal llamados de renta fija) o que los bancos. Pero esa oportunidad viene con un riesgo mayor.

La base de cualquier inversión exitosa, sin embargo, es entender y aceptar que el riesgo siempre existe y no se puede evitar, pero que se puede aprender a manejar y a ponerlo en nuestro favor.

Inflación y Riesgo – ¿Cuál es tu opinión?