Este fin de semana comencé a leer un nuevo libro de Finanzas Personales titulado Your Money: The Missing Manual

, escrito por J. D. Roth quien además es creador del excelente blog titulado Get Rich Slowly.

En la introducción, el autor menciona algunos fundamentos de su filosofía financiera, muchos de las cuales compartimos. Una de ellas habla de la importancia de tener claras nuestras metas financieras, que es un concepto del cual he escrito en innumerables ocasiones, tanto en el Blog como en la sección Tus Metas y Objetivos de esta página.

Como he mencionado en otras ocasiones, un plan financiero es como un mapa que nos indica cómo llegar desde donde estamos ahora (nuestra situación financiera actual) hasta donde queremos llegar (nuestras metas financieras). Nadie se embarcaría en un bote sin tener un rumbo fijo: sin tener claro a qué puerto quiere arribar.

De la misma manera, J.D. Roth menciona que si no tenemos claras nuestras metas financieras, entonces no tenemos un rumbo, una dirección: hacia dónde queremos ir. Y esto significa que es muy fácil gastar dinero en cosas de las cuales nos arrepentiremos después (cuántas veces no nos hemos dicho a nosotros mismos: “Si no hubiera comprado eso, no estaría tan endeudado…”).

Pero por el contrario, cuando estamos ahorrando para comprar una casa, para pagar la educación universitaria de nuestra hija, para comprar un auto o para tener un retiro cómodo, entonces tenemos claro a dónde queremos llegar. Esos objetivos, además, nos ayudan a mantener el enfoque, y le dan sentido a nuestro plan.

Tener claras nuestras metas y objetivos, es también un elemento esencial para saber cómo invertir nuestro dinero. No es lo mismo invertir recursos que podríamos necesitar en cualquier momento, como por ejemplo nuestro fondo de emergencias, que invertir dinero que está destinado a construir un fondo para nuestro retiro, y que necesitaremos dentro de 20, 30 ó 40 años. En el primer caso nuestro horizonte de inversión es de muy corto plazo, lo que significa que tenemos una necesidad de liquidez inmediata. Pero además, en ese horizonte no podemos tolerar una volatilidad en el valor de esa inversión, la cual debe ser muy segura y estable (de lo contrario corremos el enorme riesgo de necesitar ese dinero en el peor momento de los mercados financieros).

Pero por el contrario, para nuestro retiro dentro de un plazo muy largo, no necesitamos tener liquidez inmediata. En un plazo tan largo, podemos tener un portafolio con cierta volatilidad adecuada con nuestro perfil de riesgo, es decir, que no nos quite el sueño pero que a la vez nos permita obtener un crecimiento mucho mayor de nuestro dinero.

La pregunta más común que recibo de los lectores, es cómo les recomiendo invertir su dinero. A la gran mayoría de ellos les respondo que primero necesitan tener muy claro qué quieren lograr con ese dinero: para qué quieren invertirlo, ya que de otra manera no puedo darles un consejo adecuado. Desafortunadamente, pocos son los que regresan conmigo. La gran mayoría supongo que esperaban algún consejo milagroso como “este fondo de inversión ha dado buen rendimiento, o esta acción tiene mucho potencial, o bien te recomiendo invertir en euros, o comprar oro, o quizá un poco en Forex”. Pero no soy tan irresponsable, y definitivamente la asesoría que proporciono no va en ese sentido.

Pues bien, queridos lectores, les invito a reflexionar acerca de cuáles son sus metas y objetivos, y asegurarse que dichas metas estén alineadas con sus valores más profundos. Sin duda alguna estos son los cimientos de cualquier plan financiero personal.