La Felicidad Está en Decidir con Inteligencia

La Felicidad Está en Decidir con Inteligencia

La vida está llena de decisiones que tenemos que tomar prácticamente en cada instante. Y muchas de ellas involucran aspectos financieros. Es por ello que incrementar nuestra cultura financiera se vuelve tan importante, ya que nos permite elegir el curso adecuado de acción en cada caso.

Veamos un ejemplo:

Para edificar un patrimonio, como sabemos, se requiere tener enfoque, y una disciplina constante. Construirlo, es el resultado de todas las decisiones que tomamos día con día: nuestra escala de valores, las metas y objetivos que tenemos, vivir dentro de nuestras posibilidades, no endeudarnos, ahorrar, invertir nuestro dinero con inteligencia, etc.

Desafortunadamente, la gran mayoría de las personas maneja sus Finanzas Personales sin el cuidado debido, o de forma inconsciente. Toman por lo tanto decisiones inconsistetes, las cuales se justifican a sí mismos. Sienten que están “aprovechando” cada oferta que parece atractiva en el momento, aunque al hacerlo se están alejando de las cosas que más valoran.

Uno de los aspectos que nos distinguen como humanos, es nuestra capacidad de elegir. Su belleza radica en entender que con ella tenemos el poder de cambiar nuestro presente, y nuestro futuro. Es la herramienta que nos permite pensar – y actuar en consecuencia – sobre qué camino seguiremos para ir desde donde estamos ahora hasta donde queremos estar en el futuro. Nos da la oportunidad de forjarnos nuestro propio destino.

Nuestro Plan de Vida

A veces me duele ver cómo, en nuestra sociedad, muchas personas viven en «piloto automático», es decir, siguiendo «la ola». Pocas veces se detienen a pensar en lo que viene, o en las diferentes opciones que tienen. Crecen con una visión angosta de las cosas. Pareciera que no tienen un plan de vida, o por lo menos no lo tienen claro, y esto es muy grave (recordemos que nuestro Plan Financiero Personal está basado en nuestro Plan de Vida y es la herramienta que nos da la posibilidad de alcanzarlo).

Cuando elaboro un Plan Financiero Personal, lo primero que hago es pedirle a las personas que piensen y hagan una lista de las cosas que más quieren en la vida. Cuáles son sus valores, cuáles son sus más grandes aspiraciones. Muchos me reportan que en realidad nunca se habían puesto a pensar en esto, y al hacerlo se dan cuenta que es algo muy enriquecedor para su vida personal. Cuando uno hace una introspección, se da cuenta quién es y de qué manera queremos hacernos notar en el mundo. Es verdaderamente poderoso.

Sólo entonces, una vez que las personas hacen esa reflexión que es tan necesaria, entonces sí entramos a los aspectos financieros: hablamos acerca de en cuánto tiempo queremos (y podemos) realizar esas metas, cuánto nos van a costar en términos de dinero, tiempo y esfuerzo, y cuánto tenemos que ahorrar cada mes para lograrlas.

La Felicidad Verdadera

Yo siempre he pensado que cuando actuamos en congruencia con nuestros valores más profundos, nos conectamos con lo que es auténtico y verdadero, y con los aspectos de vida que son más significativos para nosotros. Eso nos permite, entonces, tener una motivación, una convicción. Nos da la fuerza necesaria y la inspiración de decidir cuándo y cómo queremos elegir.

Como mencioné en un principio, los individuos no sólo tenemos capacidad de elección, sino que estamos obligados a hacerlo y entender a nuestra propia vida en términos de decisiones. Tenemos, por lo tanto, que entender nuestro pasado y soñar nuestro futuro como resultado de las decisiones que hemos hecho y las que haremos en el futuro. Nuestras acciones son un reflejo de nuestros atributos, una expresión de nosotros mismos, y por eso mismo, los resultados de lo que hacemos se ven reflejados también en nosotros.

Ser arquitectos de nuestro propio destino requiere valor, determinación e imaginación. Somos responsables de las decisiones que tomamos. Por ello, como dice el título de esta nota, no hay verdadera felicidad cuando las decisiones que tomamos no nos guían hacia donde queremos llegar. La felicidad está, entonces, en decidir con inteligencia. Y nuestro plan financiero nos ayuda a trazar la ruta para alcanzar nuestros sueños.