Hace algunos años escuché  una conferencia impartida por el prestigiado economista Dr. Isaac Katz, en la cual resumía los resultados de estudios recientes que él había realizado sobre la importancia de la seguridad jurídica en la propiedad privada. Argumentaba que esto es una de las condiciones necesarias del desarrollo y de una economía competitiva.

Tengo que confesar que en aquél momento no comprendí en toda su dimensión el concepto, a pesar de que los ejemplos eran muy claros. Pero a lo largo de los años, he visto que tiene mucha razón: uno de los mayores problemas que existen en países como México, y que atentan directamente en contra de la competitividad, es precisamente la falta de seguridad jurídica a la que día con día nos enfrentamos.

La Falta de Seguridad Jurídica y Nuestras Finanzas Personales

Veamos algunos ejemplos:

Uno quiere poner un negocio, e inmediatamente se encuentra con “trabas” y problemas en los trámites. Pero bueno, eventualmente uno termina y recibe luz verde para abrir su negocio. Ahora uno puede enfrentarse con situaciones como las siguientes:

1.
Se ponen ambulantes en la calle, tapando no sólo la visibilidad del negocio sino ejerciendo competencia directa. Como ellos no pagan costos fijos como renta, luz, etc. pueden ofrecer su producto a precios sensiblemente más baratos. Desafortunadamente, en México uno NO puede defenderse – no hay autoridad que los quite porque políticamente no les conviene. Pero tampoco hay autoridad que, aunque estén en la calle, les cobre impuestos, pagar un derecho de suelo, etc.

2.
Llega alguna “autoridad” delegacional, a “supervisar” el negocio. Aunque uno cumpla con todos los requisitos de Ley, ellos piden una “cooperación” para que todo siga en marcha sin ningún problema. Cuando uno se niega, hay un operativo para “clausurar” el negocio. Desde luego, uno puede demostrar que uno cumple con la normatividad, y defenderse, para lograr después de varios días la re-apertura del negocio.

Desafortunadamente, las autoridades delegacionales quedan impunes, por lo que la victoria es parcial. Hay ocasiones en las que por venganza, la misma autoridad cierran nuevamente el negocio, ahora por otra causa, después de unos cuantos días. Desde luego, uno puede defenderse nuevamente. Sin embargo, los costos para el negocio, tanto los legales (para la defensa) como los que implica tener el local cerrado, son altísimos.

3.
Actualmente en México, ya se está viendo cómo en algunas zonas del país, la delincuencia organizada, al más puro estilo de la mafia italiana de Chicago en los años 20’s, está solicitando una “cooperación” para que al negocio no le suceda nada. Si uno se niega, paga las consecuencias. Tampoco hay defensa ya que hay una tolerancia tremenda de las autoridades, a pesar de la famosa “guerra”.

Por otro lado, existen muchos otros ejemplos en los cuales este tipo de inseguridad jurídica nos deja en un estado de indefensión, lo cual tiene un serio impacto en nuestras Finanzas Personales. Veamos algunos de ellos:

1.
Cuando tenemos un accidente automovilístico en el cual hay un tercero que no reconoce su responsabilidad, difícilmente podremos defendernos de forma eficaz. Las autoridades desafortunadamente no hacen su trabajo y el peritaje en la gran mayoría de las ocasiones termina sin una conclusión. Ese hecho es desafortunadamente aprovechado por ajustadores de distintas compañías aseguradoras, como lo publiqué ayer en este post.

2.
Cuando existe un incumplimiento en el contrato de compra-venta de un inmueble, por ejemplo, y la constructora no cumple con sus compromisos, muchas veces ésta termina diciendo: “hágale como quiera”. Sabemos que en México, dirimir la diferencia ante tribunales en muchos casos nos lleva a juicios largos y costosos, de años, antes de que nos puedan resolver. Si la sentencia nos es favorable, puede haber una segunda o tercera instancia. Incluso en el caso de que lleguemos a ganar, aún así hay pocas garantías para que en efecto nos indemnicen. He conocido casos en los que las empresas culpables transfieren sus activos durante los juicios, o tienen estructuras corporativas muy complejas, que les permiten salir impunes aún cuando pierden (resulta que no hay con qué pagar).

3.
Una amiga recientemente tuvo una experiencia terrible: su hijo se rompió el fémur jugando en Piccolo Mondo, en su fiesta de cumpleaños. Este lugar no cuenta con paramédicos ni con personal calificado para atender accidentes. La respuesta de esa empresa fue terrible y además Elilda, gerente de Piccolo Mondo Interlomas le dijo que mandara una carta y la notificación médica para que su seguro “decidiera si es o no responsabilidad de Piccolo”. La trataron muy mal y con mucha prepotencia, estilo “hágale como quiera”.

Siendo una persona que conoce bien el mercado de seguros, sé que lo que debe hacer mi amiga es presentar una demanda en contra de Piccolo Mondo, ya que el único que puede decidir sobre la responsabilidad de la empresa es un juez. Desde luego, cuando ésta es muy evidente, la aseguradora puede hacerse cargo de los gastos médicos sin necesidad de dicha demanda, pero no cubrirá los gastos consecuenciales (mi amiga tiene que dejar de trabajar seis semanas por lo menos) o implicaciones morales (tratamiento psicológico del niño) a menos que el juez lo determine. De hecho, se abrió un grupo en Facebook para quien quiera unirse en contra de esta empresa, aquí.

Hay muchos más ejemplos de cómo la falta de seguridad jurídica nos afecta financieramente y frena la competitividad del país.