Cuando se creó el nuevo sistema de ahorro para el retiro, las autoridades encargadas del proyecto consideraron que era conveniente que, en un inicio, cada Afore administrara únicamente una sociedad de inversión especializada (SIEFORE), con un régimen de inversión muy conservador. Esta decisión fue, sin duda, muy prudente, a pesar de la falta de libertad. Ante el cúmulo de información que se difundió y la escasa cultura financiera que existe en nuestro país, salir con más opciones hubiera generado demasiada confusión.

Posteriormente, a medida que el sistema se fue consolidando, muchos grupos salieron a presionar para que se crearan más SIEFORES con distinto régimen de inversión, con el fin de que los trabajadores pudieran acceder a instrumentos que, en el largo plazo, tienen un mucho mayor potencial de rendimiento, como podrían ser las acciones.

En un inicio, muchas personas y políticos se opusieron a la medida, al considerar que esto pondría en gran riesgo el patrimonio de los trabajadores. Este argumento, sin duda alguna, era totalmente falso. A pesar de la volatilidad inherente al mercado accionario mexicano, es un hecho probado que, con todo y los múltiples “cracks” y devaluaciones, en el largo plazo ha dado un rendimiento real (por arriba de la inflación) mucho mayor a cualquier otra alternativa de inversión.

Otro de los argumentos en contra, es que se podría invertir en empresas poco solventes o demasiado apalancadas, con riesgo de quebrar. Sin embargo, esto se podría resolver a través de un régimen de inversión adecuado.

A pesar de todo ello, la CONSAR fue avanzando en permitir, hace algunos años, la creación de dos SIEFORES para grupos de edad diferentes. Con esto, ya hubo por primera vez la posibilidad de invertir en renta variable a través de notas estructuradas referenciadas a índices accionarios, con garantía de capital).

Luego, en 2008, se autorizaron otras tres SIEFORES para llegar a un total de 5, para igual número de grupos de edad. La diferencia principal es el nivel de inversión en renta variable (0% para la más conservadora – gente cercana al retiro, y hasta 30% para la más agresiva – jóvenes que inician su vida laboral). Uno puede elegir una SIEFORE de menos riesgo (es decir, nos podemos cambiar a una SIEFORE correspondiente a un grupo de edad mayor a la que tenemos actualmente) pero no podemos elegir, lamentablemente, una SIEFORE correspondiente a un grupo de edad menor al que tenemos actualmente. Nuevamente falta de libertad.

A pesar de que este régimen es mucho mejor al inicial (una sola SIEFORE conservadora), lamentablemente brinda a los trabajadores muy poco control sobe nuestro dinero y limita de manera fundamental los derechos de los que trabajamos. Es decir, se nos dice que por Ley la cuenta individual es nuestra, pero no podemos invertir nuestro dinero de acuerdo a nuestra tolerancia particular al riesgo, sino sólo a través de portafolios predeterminados por la Autoridad de acuerdo con nuestra edad. Es decir, lo que la autoridad considere más conveniente (mejor digamos, “políticamente menos vulnerable”). Falta de libertad.

La Falta de Libertad para Invertir Nuestro Dinero en las Afores

Veamos un ejemplo concreto: una persona que comenzó a trabajar cuando inició el nuevo sistema de pensiones, ya ha sido perjudicada ante la imposibilidad de invertir en renta variable con la SIEFORE original. No pudo participar del gran crecimiento que ha tenido este mercado en los últimos años, el cual hubiera potenciado su fondo de retiro de manera muy importante. No, no pudo.

Ahora, dada la falta de libertad que existe, está limitado a invertir en una SIEFORE que máximo destina el 25% de sus recursos a instrumentos de renta variable, cuando quisiera invertir por lo menos el 60% en este mercado (su horizonte de inversión actual, hasta la edad de retiro, es de más de 30 años). En este caso, las decisiones de la autoridad están limitando sus opciones, están haciendo que a la larga, su fondo de retiro valga mucho menos del potencial que tiene en este periodo tan largo de tiempo.

Por el contrario, cuando cumpla 37 años, le van a cambiar de SIEFORE automáticamente, a una todavía con menor participación en Bolsa (hasta el 20% nada más). Y esto es automático, es decir, el cambio puede ocurrir en medio de un “crack” bursátil, lo cual puede perjudicar seriamente a este trabajador y lesionar sus intereses.

Una persona, por el contrario, con CERO tolerancia al riesgo, que quisiera invertir únicamente en deuda, sí puede hacerlo: simplemente puede cambiarse a la SIEFORE correspondiente al grupo de edad mayor, gente más cercana al retiro).

Nuestro sistema de pensiones fue diseñado, y permite, que se creen varias SIEFORES con características distintas, de manera tal que el trabajador sea quien indique cómo se van a invertir sus recursos, y en qué porcentaje. Entonces ¿por qué no crear más opciones, que es el espíritu original del sistema, y que sea el propio trabajador quien decida sobre su futuro? ¿Por qué mantener esta falta de libertad?

Lo ideal entonces sería tener un abanico de SIEFORES con distintas características, y que el trabajador arme con total libertad su portafolio de acuerdo a sus necesidades. Se argumenta que la gente no tiene la cultura financiera para hacerlo y por ello la autoridad (es decir, Papá Gobierno) tiene que cuidar su dinero (aunque desde luego, Papá Gobierno no aceptará reclamaciones en caso de que no lo cuide bien).

Podría clasificarse cada SIEFORE con un indicador sencillo (se me ocurre con colores tipo “semáforo” que ilustre el riesgo inherente del fondo (volatilizad a corto plazo). Incluso, podría haber portafolios de referencia por parte de la autoridad, y que los trabajadores tengan que firmar un documento (sencillo, con letras grandes, diciendo que es bajo su propio riesgo y no debe hacerlo si no conoce bien la forma de operación de los mercados financieros) si quiere invertir de una forma distinta al portafolio recomendado por la autoridad.

No debemos olvidar que en nuestro vecino país del norte, más del 60% de los recursos que las personas ahorran para su retiro, son canalizados hacia el mercado accionario, por ser la mejor opción de inversión a largo plazo. En ese país no existen las Afores: existen planes personales de retiro, vehículos específicos para hacerlo, pero donde no tienen restricción alguna para invertir su dinero como mejor les convenga. Ahí no hay esa falta de libertad.

Esto no sólo ha dado grandes beneficios a la gente; también le ha dado mucha solidez al mercado, al proveerlo de una enorme cantidad de recursos estables y enfocados hacia el largo plazo, reduciendo de esta manera su volatilidad. Esto es trascendental: mientras más recursos hay en un mercado, menos volátil (riesgoso) es. ¿Podremos tener algún día un mercado bursátil mexicano fuerte y poco vulnerable a la inversión extranjera?

Finalmente, la creación de SIEFORES con distintas características, significaría un gran esfuerzo por parte de los participantes del nuevo sistema de pensiones, para fortalecer la cultura financiera en nuestro país.

¿Qué opinas de la falta de libertad en las Afores?