Siempre he pensado que la educación es nuestra mejor inversión. Sin embargo, la elección de carrera es, sin duda, el problema más difícil al que enfrentan los jóvenes en la actualidad. Algunos no han encontrado su vocación, otros dudan de sus capacidades o no quieren estudiar. Este importante conflicto interno, además, frecuentemente es alimentado por los padres que, en su afán por ayudar a sus hijos, suelen tratar de encaminarlos hacia opciones que no necesariamente son compatibles con sus intereses.

Contrario a lo que opinan la mayor parte de los padres, creo firmemente que la decisión acerca de qué carrera estudiar debe basarse exclusivamente en las aptitudes, intereses, aficiones y gusto del estudiante. No debe haber ningún tipo de consideración financiera (ingresos futuros) en este proceso.

El individuo que elija la carrera que refleje su verdadera vocación, y que complemente su cultura con algo de educación financiera, liderazgo y habilidades de negociación, logrará sobresalir en su actividad profesional y logrará un ingreso que le permitirá vivir cómodamente.

El problema es que muchas personas no conocen cuál es su verdadera vocación cuando llegan a la edad de elegir su carrera. Esto, desde luego, complica mucho la decisión. En estos casos, conviene siempre buscar la formación más integral, más completa, más amplia en el área de interés, que permita una posterior especialización algunos años después de que la persona comience su vida laboral.

Un Paréntesis Para Ampliar

En este punto, tal vez muchos de nuestros lectores no estén de acuerdo con el consejo de un servidor. Quizá para muchos sea inadmisible que un columnista de Finanzas Personales, que habla tanto acerca de la planeación financiera personal, recomiende no pensar en las consecuencias financieras (en cuanto a ingreso futuro) de una decisión tan importante como es la elección de carrera. Más aún cuando el título que le da nombre a este artículo es una fuerte afirmación: la educación es nuestra mejor inversión.

Pues bien, precisamente la planeación financiera personal es una herramienta que sirve para complementar nuestra vida, para hacerla mejor y más fácil de llevar. La planeación financiera personal nos ayuda a manejar nuestro dinero de forma tal que podamos cumplir con nuestras metas, los verdaderos objetivos de nuestra vida.

Verá usted, querido lector: aunque el mundo gire cada día más en torno al dinero, éste no es un fin por sí mismo. Nunca debe verse de esta forma. El dinero es, por el contrario, un medio que nos permite conseguir cosas y que ciertamente nos ayuda a alcanzar nuestros sueños más profundos.

La vocación de una persona precisamente es eso: uno de sus anhelos más grandes. El dinero por ello debe utilizarse para fortalecer ese anhelo, para hacerlo posible. Una persona que ha sabido encontrar su verdadera vocación, debe utilizar todos sus recursos (incluyendo al dinero) para fortalecerla, para crecer en su actividad, para sobresalir y lograr ser el mejor en ella.

Por el contrario, si una persona renuncia a su verdadera vocación en aras de lograr un buen ingreso o conseguir más dinero, estará viendo al dinero como una de sus metas. Como un fin en sí mismo. Esa persona nunca logrará ser feliz.

La Educación es Nuestra Mejor Inversión

Las opciones que tengamos en nuestra vida futura, dependerán enormemente de nuestra preparación, esfuerzo y talento. Por lo cual, una vez que una persona ha elegido su carrera, debe buscar la institución que ofrezca la mejor formación profesional en ese ámbito.

Cuando el costo de la educación parezca estar fuera de nuestro alcance, uno debe siempre mantener el objetivo y pensar en la mejor alternativa. Gran parte de las instituciones tienen un programa de becas para los estudiantes más brillantes. Muchas también ofrecen un programa de créditos educativos, sin embargo debe pensarse en ellos como la última opción (no es recomendable que un estudiante se endeude fuertemente, aunque la educación puede ser una “deuda buena”). Otra alternativa es sin duda pensar en alguna actividad laboral que pueda realizarse en tiempos libres (por ejemplo, la comercialización de productos multinivel, en alguna empresa sólida que ofrezca algún tipo de formación encaminada al desarrollo de empresarios).

Sin lugar a dudas la educación es nuestra mejor inversión y siempre lo será. Por ello, es importante mantener siempre una visión de largo plazo, y aprovechar las oportunidades de crecimiento que se nos presenten; pensar cada día cómo podemos ser más valiosos y dar más de nosotros mismos. El secreto del éxito es tan simple como eso.