Instrumentos de Deuda

Instrumentos de Deuda

Todos hemos escuchado hablar acerca de los Instrumentos de Deuda. De hecho, es muy probable que hayamos ya invertido en uno, a través de un banco. En efecto: los “Pagarés”, “CEDES” e “Inversión Líquida” que nos ofrecen, son en realidad Instrumentos de Deuda.

Hace algunos años, estos valores eran llamados de “renta fija”, término que generaba una idea equivocada acerca del comportamiento de estos instrumentos (explicaremos por qué más adelante).

¿Por qué se llaman Instrumentos de Deuda?

El concepto es en realidad muy sencillo. Cuando invertimos en uno de estos instrumentos, en realidad le estamos prestando nuestro dinero al emisor, quien se compromete a pagarnos los intereses pactados y a devolvernos el capital en una fecha determinada.

Por ejemplo: cuando invertimos en un pagaré bancario a 28 días, le estamos dando nuestro dinero al banco quien se obliga a devolvérnoslo, con sus intereses, al final de este plazo. Es decir: le estamos prestando nuestro dinero al banco.

Desde luego, no todos funcionan igual. Algunos instrumentos de deuda pagan intereses de forma periódica (por ejemplo, cada mes o cada seis meses). Otros contemplan una tasa variable, que se va ajustando de acuerdo con las condiciones del mercado.

Por si fuera poco, cuando invertimos en un Instrumento de Deuda no tenemos que esperarnos al final del plazo para recuperar nuestro dinero (sólo funciona así en los bancos). Por el contrario, podemos vender ese instrumento antes de tiempo a alguien más.

En este sentido, los Instrumentos de Deuda se cotizan en el mercado, y su valor puede cambiar dependiendo de las tasas de interés que imperen en ese momento.

De hecho esa es la razón por la cual no son instrumentos “de renta fija”. Su valor puede cambiar, todos los días. Para ilustrarlo, imaginemos que ayer compramos un pagaré a un año que paga una tasa del 5%. Ahora pensemos que viene una crisis mundial y las tasas de interés en el mercado suben al 6%.

Debido a que nuestro pagaré tiene una tasa menor a la que en ese momento impera en el mercado, automáticamente se vuelve menos valioso. Nos pagarán menos por él, para compensar el hecho de que paga una tasa de interés menor.

Obviamente, si nos esperamos hasta su vencimiento, sí vamos a recibir los intereses pactados al 5%. No tenemos que venderlo si no queremos, o si no necesitamos el dinero. Pero, lo que es un hecho es que en ese momento nuestro pagaré vale menos, es decir tenemos una minusvalía. Si conservamos nuestro papel, esa minusvalía poco a poco se irá cerrando, a medida en que se acerca el vencimiento de nuestro pagaré.

Es importante mencionar que lo contrario puede ocurrir también: que tengamos un pagaré al 5% y que las tasas de interés en el mercado hayan bajado al 4%: en ese momento nuestro pagaré se vuelve más valioso y si lo vendemos antes de tiempo, realizaremos una plusvalía. Así de sencillo.

¿Qué Tipos de Instrumentos de Deuda hay?

Muchos, entre los cuales podemos mencionar:

  • Gubernamentales. Son, por ejemplo, los Cetes, Bonos, Udibonos, UMS, etc.
  • Bancarios. Como los Pagarés con Rendimiento Liquidable al Vencimiento, los Certificados de Depósito (CEDES), etc.
  • Privados. Como las Obligaciones (en sus distintas modalidades), Papel Comercial, Eurobonos, etc.

Es importante mencionar que algunos Instrumentos de Deuda tienen garantías que los respalde (por ejemplo, una empresa puede ofrecer una garantía hipotecaria). En este sentido, si la empresa quiebra o se vuelve insolvente, los inversionistas que compraron esos Instrumentos de Deuda pueden hacer válida la garantía y recuperar todo o parte de su inversión.

Pero en muchas ocasiones son quirografiarios (es decir, sin una garantía que los respalde). Por lo general el Gobierno y las empresas conocidas y muy solventes emiten este tipo de instrumentos (uno sabe que si le presta dinero a empresas como Telmex o al Gobierno, es poco probable que haya problemas de pago).

¿Tienen Riesgo?

Claro: es importante acostumbrarse a que todo tiene un riesgo, incluso los instrumentos que pensamos que son “de renta fija”. Los riesgos generalmente asociados al invertir en Instrumentos de Deuda son dos:

1. Riesgo de crédito.

Se refiere a la posibilidad de incumplimiento de pago del emisor. Cuando prestamos nuestro dinero a alguien siempre corremos el riesgo de que no nos lo devuelvan.

En los instrumentos gubernamentales este riesgo es muy bajo, pero existe. Los depósitos bancarios están garantizados por el IPAB hasta 400,000 UDIs por inversionista y/o por institución. Los papeles privados pueden o no tener garantías, como ya mencionamos.

Por lo general, el riesgo de crédito se puede conocer de antemano, ya todas las emisiones de deuda están calificadas por entidades independientes. Los que tienen calificaciones más bajas pagan por lo general tasas de interés ligeramente más altas, dado que el riesgo es mayor.

2. Riesgo de tasas de interés.

Aunque ya lo explicamos, no está por demás recordar que los Instrumentos de Deuda se pueden comprar y vender en el mercado secundario. Es decir, si uno adquiere un bono a 20 años, no tenemos que esperarnos todo el plazo para ver el beneficio o para disponer de nuestro dinero: podemos venderlo antes.

El precio al que lo podremos vender dependerá de la oferta y la demanda del título, pero más específicamente, de la tasa de interés que pague comparada con la tasa de interés que prevalezca en el mercado en ese momento.

Es decir, si en el mercado existen instrumentos que pagan una tasa del 5%, y nuestro instrumento paga una tasa del 4%, entonces nos lo comprarán a un precio más bajo a fin de compensar la menor tasa de interés. Si por el contrario, nuestro instrumento paga una tasa del 6%, al ser más atractivo lo podremos vender a un precio mayor y realizar el beneficio.

Es decir, por lo general, cuanto las tasas de interés del mercado suben, los precios de los valores de deuda disminuyen, y viceversa.

Es importante recordar que, sin embargo, si nos esperamos hasta el vencimiento de nuestro papel, obtendremos las condiciones pactadas.

Además, uno puede comprar Instrumentos de Deuda emitidos en otras monedas: tanto el Gobierno Federal como algunas empresas hacen emisiones en Dólares, Euros e incluso Yenes. En este caso, pues siempre hay un riesgo adicional a considerar: el riesgo de tipo de cambio.

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