Hay estudios que concluyen que gastamos más cuando usamos tarjetas de crédito, que al pagar en efectivo. Esto me parece fascinante, ya que como muchos de mis lectores saben e ilustré en este post, las tarjetas de crédito son mi medio de pago preferido.

Por eso en mis más recientes posts he explorado un poco el tema de la psicología aplicada a nuestras finanzas personales, ya que creo que muchos de nuestros problemas de dinero tienen que ver con satisfacer otro tipo de carencias. Los compradores compulsivos son un ejemplo típico de esto.

¿Por Qué Gastamos Más cuando Pagamos con Tarjetas de Crédito?

Los psicólogos y los economistas conductuales han determinado dos razones fundamentales por las cuales gastamos de más cuando utilizamos tarjetas de crédito en lugar de efectivo:

Gastamos más porque no tenemos la misma sensación al pagar

El simple acto de entregar dinero en efectivo – tomarlo de nuestro bolsillo para dárselo a alguien más – es una sensación de desprendimiento, de que ese dinero se nos va de las manos. Es decir, sentimos ese gasto de una manera muy vívida.

En cambio cuando pagamos con tarjeta de crédito, estamos simplemente firmando un pagaré. El dinero en ese caso es abstracto: lo pagaremos algún tiempo después. Emocionalmente es una gran diferencia: no estamos sintiendo que ese dinero se nos va de las manos. Por eso gastamos más.

Los psicólogos llaman a este sentimiento un “vinculación” – o coupling en inglés. En este caso, describe cómo la experiencia de consumir algo está vinculada a la experiencia de pagar por ello.

Es decir, cuando compramos algún artículo en efectivo, nuestra experiencia de compra está íntimamente ligada a la sensación de pagar (gastar ese dinero). Por ejemplo, cuando invitamos a la familia a comer a un restaurante y la cuenta es de varios miles de pesos, al pagar en efectivo sentimos una sensación de dolor por la cantidad que tenemos que desembolsar el cual es intenso e inmediato. Además, ese dolor está muy ligado al placer de comer con la familia, es decir está muy vinculado con ese consumo en particular porque se experimenta de manera casi simultánea.

En cambio si sacamos la tarjeta de crédito, aunque podamos sentir un cierto “dolor” al ver la cantidad en ese momento, es mucho menos intenso. La sensación de pagar la estamos en realidad “aventando” hacia el futuro. Y cuando finalmente lo paguemos, esa experiencia no estará ligada al consumo que hicimos – es decir – estamos desvinculando el dolor de pagar, con el placer de consumir. Por eso gastamos más: la experiencia de consumir y el dolor de gastar no están vinculados como sí lo están al pagar en efectivo.

Gastamos más porque nos enfocamos en los beneficios de lo que compramos, pero no en su costo

Una de las consecuencias naturales de desvincular la sensación del pago del placer de comprar, es que los consumidores tienden a sobrevalorar los beneficios de esa compra. Esa es otra razón por la cual gastamos más cuando pagamos con tarjeta de crédito.

Es decir: la desvinculación hace que los consumidores evalúen los beneficios sin tomar en consideración los costos.

Para dar un ejemplo sencillo, supongamos que tenemos 500 pesos para ir a cenar a un restaurante de lujo con nuestra pareja para celebrar nuestro aniversario. Obviamente no podemos correr el riesgo de que cuando llegue la cuenta no nos alcance. Pero a veces tampoco queremos limitar demasiado a nuestra pareja.

En ese caso, nosotros tratamos de limitar nuestro propio consumo, y buscamos entre los platillos más baratos del menú.

Cuando tenemos una tarjeta de crédito que sabemos que podemos usar, nuestro comportamiento cambia. Es muy claro que en ese caso no tenemos ninguna preocupación y nos concentramos básicamente en disfrutar la velada, sin que el costo total de la cuenta nos importe demasiado. Vamos, estamos celebrando, así que podemos incluso pedir una botella de vino para acompañar nuestros alimentos.

La cuenta nos podrá llegar por el doble de lo que teníamos pensado gastar y aún así diremos: “Bueno, por lo menos valió la pena ya que pasamos una gran velada”. Es decir: nos estamos enfocando en los beneficios, sin importar el costo. Los estamos sobrevalorando.

Gastamos más porque es más fácil

Se nos ha hecho creer que podemos tenerlo todo con el “poder de su firma”. A veces, simplemente, sacar la tarjeta es demasiado fácil. Por eso también gastamos más.

En tu opinión ¿Gastamos más cuando pagamos con tarjetas de crédito?

 

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