Hace algunas semanas se me ocurrió publicar en Twitter y en Facebook, que el primer paso para formar un patrimonio es gastar menos de lo que uno gana. Esto es esencial.

Mi hermano comentó inmediatamente lo siguiente:

Perdóname hermanito pero eso es una utopía viviendo en México. Si el 80% de la gente gana menos de 10 mil pesos al mes y en promedio hay 3 o más hijos por familia. Comida educación ropa son esenciales. No me salgas como el Cordero o el gordo Carstens quienes afirman que se puede vivir con 6 mil pesos y tener auto. ¡Ustedes los economistas! Ja, ja ja. Me gustaría saber ¿Cómo? Además súmale la cultura de consumo que el Gobierno ha impulsado: han dejado crecer tarjetas de crédito para todos, no importa que no la puedas pagar y animan a la gente a gastar mucho en el buen fin.

Lo primero que tengo que aclarar es que desde luego, ni Cordero ni el «gordo» Carstens tienen la más remota idea de la realidad que se vive en el país. Pero esa es otra historia.

Lo que sí es un hecho es que si uno gasta más de lo que gana, pues vienen las deudas y como no alcanza, se hace una bola de nieve de la cual no se puede salir. Por lo tanto, gastar más de lo que uno gana, aunque el dinero no alcance, no es una opción viable para nadie.

En mi experiencia, afortunadamente he tenido la oportunidad y la fortuna de apoyar a algunas personas con ingresos realmente limitados, pero que ha logrado cosas verdaderamente impresionantes. Gente que me ha enseñado muchísimo, y que admiro. No me da pena decirlo, sino orgullo. Por eso insisto tanto en mis artículos acerca de lo importante que es tener una meta, o una aspiración. Porque he visto con mis propios ojos lo mucho que se puede lograr cuando uno quiere alcanzar algo en la vida.

Es cierto que hay mucha gente – muchísima en México – casi dos terceras partes de la población, que no vive: sobrevive. Su ingreso no alcanza a cubrir las necesidades elementales, y no tienen forma de ganar más. Pero aún así uno se sorprendería de ver cuántas personas, sobre todo mujeres trabajadoras, se las arreglan para guardar aunque sea unas monedas en una caja de galletas. Aún en este nivel de ingreso hay gente que aunque sea logra guardar algunos centavitos por si algún día se les ofrece.

Por eso, cuando una persona como mi hermano, con un ingreso modesto pero de clase media me dice que no puede ahorrar, lo que pienso es simplemente que no están dispuestos a hacerlo. Son personas que quisieran ganar más para poder vivir con un poquito más de holgura (lo entiendo y es muy natural, yo también quisiera vivir menos apretado). Y que por ese deseo, muchas veces terminan gastando de más.

Buscar pretextos para empezar es muy fácil: es la situación más cómoda y una manera de auto-engañarnos. Se requiere determinación pero sobre todo tener muy claro lo que uno verdaderamente quiere en la vida, para que las personas puedan enfrentar sus fantasmas y comenzar a manejar mejor sus recursos limitados.

Como le digo a mi hermano: si no puedes gastar más de lo que ganas, entonces velo desde otra perspectiva: trata de ganar más de lo que gastas. Ten esa ambición, esa convicción de buscar por otro lado más ingresos. Puede ser vendiendo productos por catálogo, haciendo pasteles, pintando, dando clases, en fin.

De nuevo: lo único que puede darnos esa convicción es una meta, un objetivo firme, claro y que represente algo que realmente, muy dentro de nosotros, queremos lograr. Un objetivo alineado con nuestros valores. Como ya mencioné, he tenido la gran fortuna de constatar que sí se puede. Y es inspirador.

¿Has pensado cómo ganar más de lo que gastas?