¿Se imaginan a una empresa que no tuviera ningún presupuesto de ventas, ni de gastos? ¿Que no tuviera mecanismos para evitar que los egresos se desvíen? ¿Que no emita estados de resultados cada mes, y un balance por lo menos cada trimestre? La verdad, yo no lo puedo imaginar.

Una empresa así sería una sin rumbo y destinada al fracaso. ¿Pueden verlo?

Pues bien, lo mismo puede pasarnos. Nuestras finanzas personales, de cierta forma, se pueden ver como finanzas de empresas.

Finanzas Personales y Finanzas de Empresas

Mucha gente va por la vida navegando sin tener ni idea de lo que gasta (sólo saben que no les alcanza). El dinero se les va como el agua y les cuesta trabajo llegar a fin de mes.

En mi experiencia profesional, una de las preguntas que le hago a la gente es si conocen a cuánto asciende su patrimonio (es decir, lo que tienen menos lo que deben), o si alguna vez lo han calculado. Muy pocos son los que levantan la mano.

Muchas personas dicen que hacer un presupuesto es casi como estar a dieta: los ata, y no quieren tener que restringirse de por vida. Pues yo creo que un presupuesto, además de ser una herramienta esencial, nos da lo contrario: nos brinda libertad de poder tomar decisiones informadas, acerca de qué es lo que verdaderamente queremos en nuestra vida.

Como siempre digo: un plan financiero es sólo una parte integrante de nuestro plan de vida. Nos ayuda a lograr aquellos objetivos que cuestan dinero (como por ejemplo, un retiro digno, o la garantía de que nuestros hijos tendrán la posibilidad de obtener una buena educación universitaria, o comprar una casa, o conocer un país, etc.).

En este sentido, es como un mapa. El destino (¿a dónde queremos llegar?) son nuestros objetivos. El punto de partida es nuestra situación actual.

Por lo cual, lo primero que hay que hacer son Estados Financieros Personales, al igual que los hace una empresa. Un estado de resultados cada mes (cuánto dinero ingresó, en qué lo gastamos) y un balance (calcular nuestro patrimonio) de manera trimestral.

Para hacerlos pueden consultar este post. Y también les sugiero leer este, que ilustra la importancia de hacer un balance personal de manera regular.

Mucha gente se sorprende cuando hace este ejercicio. He visto personas que se van de espaldas al darse cuenta de que su patrimonio es negativo (tienen mucho, pero lo deben todo). Otros se dan cuenta de que si no tuvieran que pagar la tarjeta de crédito cada mes, sí les alcanzaría. Estas herramientas son muy valiosas porque nos permiten tener un diagnóstico (saber como vamos) y entonces tomar acciones para corregir el rumbo. Son tan útiles en nuestras finanzas personales como en las finanzas de empresas.