El post de la semana pasada “Ganar más de lo que Gastas” generó varios comentarios interesantes, tanto en el post como en Facebook y Twitter. Es un tema que da para mucho.

Quiero ahondar un poco el mi punto: si uno quiere formar un patrimonio, tener “algo” en la vida, la única forma es gastar menos de lo que ganamos. Y para ello volveré a “ventanear” a mi hermano.

Un día se me ocurrió comentarle que debería comenzar su ahorro para el retiro, pues ya tiene 35 años y si lo sigue posponiendo, le va a costar mucho más trabajo lograrlo. Me contestó que para mí era muy fácil, porque estoy un poquito mejor que él. Yo le dije que aunque fuera un poco, lo importante era empezar y darse cuenta de las cosas. No quiso escucharme más.

Estoy convencido que sí puede hacerlo. Lo que no quiere es enfrentar sus fantasmas y prefiere, como muchas personas, evadir su realidad. ¿Por qué lo pienso? Sigan leyendo…

La vida no da siempre un abanico de opciones. No podemos lograr todo a la vez, porque tenemos recursos limitados (ya sea tiempo, dinero, etc.). Por ello, tenemos que tomar decisiones: cada paso que damos en la vida refleja una decisión.

¿Cuántas veces hemos elegido sin pensar, o bien buscando el beneficio inmediato y no sus consecuencias en el largo plazo? Pongamos como ejemplo fumar: a muchas personas les da placer aunque saben que hacerlo puede afectar su salud de manera significativa en un mediano o largo plazo. Es decir, prefieren la satisfacción que reciben hoy, sin importar las consecuencias que esa decisión puede tener después. Y a medida que pasan los años, suele venir el arrepentimiento: “Si no hubiera fumado, no tendría esta complicación”.

Lo mismo pasa con nuestras finanzas personales. Nuevamente vayamos con mi hermano: a él le gusta la fiesta, y aunque su ingreso es limitado, sí destina parte de sus él a salir con sus amigos (o a organizar la pachanga en su casa). Para mí es claro que él sí podría tener un ahorro para el retiro, aunque sea pequeño. Pero en lugar de ello, elige irse de fiesta. Aclaro que no es una decisión que él tome de manera consciente: lo que él percibe es que apenas le alcanza para lo que él “necesita”. Espero que, como el fumador, no se arrepienta dentro de unos años.

No pretendo decir que uno no debe gastar en irse de fiesta: claro que sí, porque el dinero que ganamos está para disfrutarse. Pero siempre en equilibrio, pensando también en qué queremos para nuestro futuro. ¿Cómo nos vemos dentro de algunos años, cuando estemos viejitos? ¿Qué tenemos que hacer para lograr esa visión?

Lo valioso de un plan financiero personal es que nos da libertad para decidir, ya que nos obliga a pensar qué es lo más valioso para nosotros y por lo tanto, a tener claras nuestras prioridades. Destinar la primera parte de nuestro ingreso a ellas y el resto a todo lo demás (incluyendo irse de fiesta).

Ahorrar no es dejar de gastar. Podemos verlo de esta manera: si para nosotros es importante no depender de nadie durante nuestro retiro, entonces el ahorro para el retiro significa de alguna manera “ir pagando” eso que queremos y que es importante para nosotros.

Lamentablemente, muchas personas ni siquiera se han puesto a pensar en ello. La vida es compleja, y las generaciones actuales se enfocan demasiado en vivir hoy al máximo, sin importar qué venga mañana. Esto implica que no saben lo que realmente quieren en la vida, y eso es muy triste.

¿Qué opinas? ¿Fiesta, ahorro para el retiro, o los dos?

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