En el post de ayer, mencionamos que planear nuestro retiro es un proceso de toda la vida. Hablamos sobre cómo podemos estimar la cantidad de dinero que requeriremos acumular para alcanzar un retiro como el que soñamos tener. También vimos que en la mayoría de los casos, los fondos que los planes de seguridad social nos puedan procurar, simplemente no serán suficientes.

Es por ello que requerimos construir otras fuentes de ingresos que complementen a la seguridad social, como puede ser un plan de pensiones privado, un seguro de retiro o bien un fondo de ahorro propio que nos permita ir forjando un patrimonio con el tiempo.

Ahora bien: cuando se trata de ahorro para el retiro, en México el vehículo ideal es aprovechar los estímulos fiscales que tenemos disponibles y que nos permitirán alcanzar nuestra meta con un esfuerzo menor.

El Plan Personal de Retiro Basado en el Art. 176 de la Ley del Impuesto sobre la Renta

Un Plan Personal de Retiro es una cuenta especial que se abre, como su nombre lo indica, con el fin de ahorrar para nuestro retiro. Debe ser abierta en una institución autorizada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para operarlas (principalmente Casas de Bolsa, Operadoras de Sociedades de Inversión o Distribuidoras de las mismas, así como Compañías de Seguros).

El ahorro en un Plan Personal de Retiro es premiado con ventajas fiscales significativas, como son:

1.
Las aportaciones que hacemos son deducibles de impuestos en nuestra declaración anual (hasta un límite máximo, que es el 10% de nuestro ingreso anual o 5 salarios mínimos elevados al año, según la zona geográfica donde vivimos). Es decir, si nuestro ingreso anual es de 400,000, podemos depositar como máximo 40,000 pesos en nuestro Plan Personal de Retiro, los cuales podemos deducir en nuestra declaración de abril y recuperar aproximadamente 12,000 pesos. Esto significa, que en realidad, estamos ahorrando sólo 28,000 pesos (el resto lo pone el Gobierno, como un beneficio fiscal).

2.
Los rendimientos (intereses) que gane nuestra inversión en un Plan Personal de Retiro, también están exentos de pagar Impuesto Sobre la Renta (mientras ahí permanezcan).

3.
Al momento de cumplir nuestra edad de retiro (65 años) o bien en los supuestos de invalidez o incapacidad previstos en las leyes de seguridad social, podemos sacar nuestro dinero también con un beneficio fiscal importante, ya que en ese momento, el impuesto que tenemos que pagar cada año es sólo de la décima parte del capital y sus intereses, sobre el cual además se aplica un factor de deducción de 9 salarios mínimos anuales.

Como podemos ver en el Cuadro 1 (al final de este post), el beneficio fiscal para el ahorrador es enorme, lo que hace que este plan sea la forma idónea de invertir hacia nuestro retiro.

Es importante mencionar que el ahorro voluntario en las Afores (aportaciones complementarias para el retiro) tiene el mismo tratamiento fiscal que un Plan Personal de Retiro, lo cual puede ser una buena opción para muchas personas.

Personalmente pienso, sin embargo, que en las Afores nosotros no podemos decidir cómo se invierte nuestro dinero (lo hace la Consar a través del régimen de inversión que autoriza para cada SIEFORE). Por ello para muchas personas tendría sentido abrir un Plan Personal de Retiro en una institución especializada, en el cual uno sí pueda decidir cómo distribuir nuestros recursos. En algunas ocasiones la inversión puede incluir la posibilidad de diversificar nuestros recursos en renta variable (muy importante para maximizar nuestros rendimientos en el largo plazo) tanto local como internacional.

Es importante también mencionar que las aportaciones que hacemos a un Plan Personal de Retiro y sus rendimientos pueden ser retirados antes de cumplir la edad de 65 años, sin embargo en este caso las disposiciones que hagamos se consideran como un ingreso acumulable para efectos del Impuesto Sobre la Renta, y por lo tanto tenemos que pagar impuestos sobre ellas. Además, la institución donde tenemos establecida nuestra cuenta, tiene la obligación de retenernos un 20% sobre el monto retirado, como un pago provisional de impuestos. Con lo cual el beneficio fiscal, si retiramos anticipadamente, se pierde.

Adicionalmente, si el titular fallece antes de cumplir con su edad de retiro, sus beneficiarios según sucesión testamentaria pueden retirar los recursos pero están obligados a pagar los impuestos correspondientes por los retiros que realicen.

Existe otro vehículo fiscal para aquellos que tienen la posibilidad de ahorrar aún más para su retiro, a través de un Plan de Retiro con Estímulo Fiscal basado en el Art. 218 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta, del cual hablaremos mañana.

Cuadro 1

El siguiente ejemplo muestra el caso de un ahorrador de 30 años de edad (faltan 35 para el retiro), que invierte 20,000 pesos anuales (se actualizan con la inflación) en un plan personal de retiro (este monto incluye la deducción fiscal). Como supuestos adicionales: la tasa de interés nominal en promedio cada año es del 10%, la inflación anual promedio es del 3.5% y la tasa del impuesto sobre la renta es el 28%. Comparemos los resultados al invertir en un Plan Personal de Retiro y de hacerlo sin los beneficios fiscales:

 

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