La falacia del interés compuesto

El Interés Compuesto ¿Es una Falacia?

Hace algunas semanas publiqué un breve post titulado “La Magia del Interés Compuesto”, en el cual se mostraban sus bondades cuando opera a nuestro favor (cuando uno ahorra o invierte), y sus problemas cuando juega en nuestra contra (por ejemplo, cuando tenemos deudas).

Uno de los lectores, Russel1, publicó un comentario al respecto, diciendo que quizá no deberíamos alegrarnos tanto, y remitiéndonos a leer el siguiente post titulado: “La Falacia del Interés Compuesto”.

Es una lectura interesante, sin duda, y sirve para contrastar y enriquecer las distintas opiniones.

Pero ¿Es el Interés Compuesto una Falacia? Yo pienso que no.

El autor del artículo referido utilizó un título pegajoso para su post, y su idea era ilustrar que si se utilizan los supuestos incorrectos, el cálculo resultante puede, en verdad, ser una falacia. Por eso es importantísimo hacer el cálculo con cuidado.

En palabras del autor, los principales problemas son:

1. Rara vez se toma en cuenta el cálculo de impuestos por intereses, que pueden mermar significativamente nuestras ganancias.

Esto es cierto, con algunas salvedades. En México las ganancias que uno obtiene por la inversión bursátil es libre de impuestos. También lo son aquellas inversiones que están en planes personales de retiro sujetos al Art. 176 de la ley del impuesto sobre la renta y, bajo ciertas condiciones, las inversiones dentro de pólizas de seguros.

En estos casos, se puede utilizar el cálculo tal cual, sin ninguna consideración para impuestos. Pero sí es importante tomar en cuenta que cuando hacemos un cálculo debemos considerar que las ganancias pueden estar sujetas a impuestos y, en este caso, incluirlos.

2. Muchas veces se utilizan intereses muy altos para hacer los cálculos.

Esta es una práctica que desafortunadamente utilizan algunos agentes de seguros que desconocen del tema, y muchas veces les funciona como argumento de venta. Cabe mencionar que existen muy buenos agentes de seguros que no hacen esto y que conocen bien el producto que venden. Pero muchos lamentablemente no.

Recuerdo un caso cuando las tasas de interés en México estaban arriba del 20%. Un agente de seguros trató de venderme un seguro de vida con inversión, utilizando como supuesto que esa tasa de interés se mantendría en el largo plazo. Y los resultados, desde luego, eran espectaculares: a los 65 años yo hubiera sido trillonario.

Claro está que es una falacia. Cuando las tasas de interés son tan altas, también lo es la inflación. Es decir, si uno encuentra tasas de interés del 20% es porque seguramente la inflación ronda el 18%. Así de sencillo. Y cuando baja la inflación, bajan las tasas de interés.

Esto nos lleva al tercer punto mencionado por el autor:

3. El mayor fallo es no considerar a la inflación.

Esto es esencial: cuando uno ve proyecciones así en el largo plazo, uno olvida que dentro de 20 años un peso no va a poder comprar lo mismo que hoy. Es decir, el poder adquisitivo de la moneda se va mermando poco a poco, por el efecto de la inflación.

En este sentido, aún en países donde la inflación es baja (como hoy tenemos en México) esta es una variable a considerar. Por ejemplo, tomando en cuenta los índices de inflación en Estados Unidos, que siempre han sido bajos (3% anual en promedio), tenemos que un artículo que en 1950 hubiera costado 100 dólares, hoy en día costaría 936 dólares. ¡Así de fuerte es el efecto de una inflación moderada en el largo plazo!

Por eso mismo, casi siempre cuando escribo y hago estos ejercicios, utilizo en mis cálculos tasas de interés reales. Es decir, por arriba de la inflación.

De esta forma, en instrumentos de deuda de mediano plazo utilizo por lo general tasas menores al 1% real. El supuesto a utilizar depende mucho de en qué tipo de portafolio vamos a invertir. Así pues, por lo general un portafolio de inversión compuesto 100% por acciones mexicanas, utilizo un supuesto de 8% real, que es inferior a lo que históricamente ha dado la Bolsa Mexicana de Valores. Claro está que esta no es una tasa que se consiga de manera constante: como todos sabemos la inversión bursátil arroja rendimientos altamente volátiles y en algunos años son negativos. Sin embargo, la utilizo como un crecimiento promedio en el largo plazo – como lo ha demostrado la historia demostrado.

Así pues, para una persona con un perfil de riesgo moderado es bastante razonable asumir tasas reales (por arriba de la inflación) del orden del 4-5% anual para efectuar las proyecciones utilizando el cálculo del interés compuesto.