Aunque este post hablará sobre el debate presidencial, aclaro que este blog no es de política, y nunca ha pretendido serlo. No ha sido mi objetivo comparar aquí las propuestas, ofertas y opiniones de los diferentes candidatos y demás actores de la vida pública nacional. Esa es responsabilidad de los analistas especializados, que vaya que tienen una difícil tarea.

Por el contrario, mi objetivo fundamental ha sido difundir cultura financiera, tan importante para que todas las personas podamos alcanzar nuestras metas y objetivos de vida.

En ocasiones he escrito artículos sobre la vida, porque creo que las Finanzas Personales son una parte fundamental de nuestro plan de vida. Por eso a veces hablo sobre distintos aspectos: el equilibrio que debemos buscar, el conocimiento de nosotros mismos y del mundo que nos rodea, y en fin, tantos otros que en este momento sería imposible listar.

La política es también parte de la vida, porque las decisiones que se toman inciden, de una u otra forma, en el rumbo del país, de su economía y de sus perspectivas futuras.

La manera como se maneja un país, el estilo de gobernar, las declaraciones que hacen los políticos y las reacciones que éstos tienen ante los diferentes problemas que aquejan a un país, cambian las expectativas de cara al futuro. Nos hacen ser optimistas o pesimistas. Nos causan ilusión o desesperanza.

Por eso vemos que los mercados financieros a veces reaccionan ante decisiones o declaraciones políticas. Porque son señales que pueden cambiar las expectativas que se tienen sobre la economía de un país o región. Cuando son interpretadas de manera positiva, generan confianza, que es uno de los elementos fundamentales de decisión. Por el contrario, cuando el mercado las toma de forma negativa, generan incertidumbre y por consiguiente, una enorme volatilidad.

El Debate Presidencial

El debate presidencial que vimos ayer, sin lugar a dudas, un sentimiento de desesperanza. Porque fue un concierto de ideas huecas y palabras vacías que me hacen cuestionarme seriamente sobre la viabilidad futura de mi querido país.

En realidad no hubo propuestas, y las pocas iniciativas que se plantearon son, desde mi punto de vista, inviables.

Algunas de mis observaciones sobre el debate presidencial:

  • Peña habló de ampliar el seguro popular para cubrir también riesgos de trabajo y que todos tengan una pensión. Claro: a mucha gente le sonará atractivo, pero recordemos que el Seguro Social está prácticamente quebrado. ¿Cómo se va a resolver el problema de fondo? Esta propuesta me pareció sin duda, totalmente populista. Mostró que lo único que tiene es su imagen, mucha forma y nada de fondo.
  • Vázquez Mota insiste en posicionarse como una candidata diferente cuando al hablar de la cuestión energética prácticamente repitió la iniciativa del Presidente Calderón en esta materia. Pero lo más lamentable es que propone crear nuevos órganos para todo, algunos que supervisen a otros, es decir: más burocracia, más gasto corriente que engrosa la nómina del sector público.
  • López Obrador no hizo una sola propuesta durante el debate presidencial: utilizó todo su tiempo para tratar de posicionarse como la única alternativa de cambio verdadero al señalar que tanto PRI como PAN representan al grupo de poder que ha acrecentado la injusticia social en este país. Me decepcionó porque creo que perdió una gran oportunidad de demostrarlo y señalar de qué manera haría que las cosas fueran diferentes para la gente.
  • Quadri trató de posicionarse como el único candidato “ciudadano” y fue el más inteligente de los cuatro. El único que intentó dar propuestas y fijar claramente su posición en algunos temas relevantes, como la privatización de Pemex. Me parece que fue el que más agua jaló para su molino, como se dice popularmente, el que mejor cumplió el objetivo que se fijó para este debate. Sin embargo, no debemos olvidar que representa a un partido político, y sobre todo, a Elba Esther Gordillo quien desde mi punto de vista es una de las personas que más daño le han hecho al país (y que se ha enriquecido a costa de los mexicanos).

Estas son las cartas que tenemos y por eso me siento poco optimista. Pero esto no significa que tengamos que apartarnos del proceso electoral. Tenemos que participar y tenemos que exigir como ciudadanos, ya que en una democracia, aunque no lo parezca, somos nosotros los que tenemos el poder de cambiar las cosas.

Votar es una responsabilidad individual y social. Uno no tiene autoridad moral para criticar o para exigir acciones a un gobierno, si no participó en el proceso para elegirlo. Aunque el que haya ganado no haya sido precisamente el candidato por el que se votó.

Esta responsabilidad exige un análisis de conciencia individual, para emitir un voto razonado, un voto justo. Es decir, uno no puede votar simplemente por simpatía o por decisión ajena. Uno debe votar por convicción, por principios, por aquella alternativa que, para nosotros, sea la más apegada al país que queremos algún día ver.

Si no lo viste, puedes aquí te dejo el video del debate presidencial. Es importante para que te formes tu propia opinión.

¿Qué te pareció el debate presidencial?

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