Hace unos dias me quedé realmente atónito, cuando leí un muy desafortunado post en otro Blog de Finanzas Personales. El dichoso escrito habla sobre inversiones, pero con un tratamiento muy superfluo y con recomendaciones realmente irresponsables. Me preocupa mucho ver este tipo de publicaciones, porque pueden desorientar a muchas personas.

Desafortunadamente, es muy común encontrar este tipo de consejos tanto en medios impresos como en la red. Finanzas Personales es un concepto cada vez más popular, y eso siempre genera personas improvisadas, que publican una variedad de artículos escritos a la manera de «10 tips para esconder esas llantitas» que vienen en algunas revistas de belleza.

Omito el nombre de esa página, del artículo y de su autor, ya que no es mi intención desprestigiar a nadie. Sin embargo, siento la obligación de comentar acerca de algunos conceptos que ahí se manejan, para ponerlos en perspectiva y que mis lectores encuentren otra opinión.

(Des) Orientación Sobre Inversiones

Pues bien, el autor habla de su fondo para emergencias, el cual actualmente tiene en un fondo líquido que le da un 2.8% de rendimiento, lo cual está por debajo de la inflación. Por lo tanto, va a cambiar su estrategia para invertir, su dinero para emergencias, de la siguiente manera:

  • 20% lo va a dejar en ese fondo líquido.
  • 30% en un fondo de papel gubernamental de mediano – largo plazo, el cual no tiene liquidez diaria, y por su naturaleza en ocasiones puede llegar a tener minusvalías (que son normales en este tipo de instrumentos y que no deben preocupar a nadie que invierta a mediano – largo plazo).
  • 30% en un fondo de renta variable que le comenta su «asesor» que está PEGADO a las empresas más importantes de la BMV que marcan el Índice de Precios y Cotizaciones y que por lo tanto, según el autor, es el más «estable» dentro del riesgo. Remata: aunque compre caro, cree que vale la pena pues se prevee que la bolsa llegue a las 34,000 unidades en 2010. (La están aconsejando mal, porque la institución en el cual ella refiere que invertirá este dinero, no maneja fondos indizados al IPyC – aunque sí tienen fondos con estrategias bien definidas).
  • El 20% restante va a «experimentar» en diversos fondos que todavía no decide.

Ahora, querido lector, lo invito a reflexionar. ¿Para qué es el fondo de emergencias? Pues, hasta donde yo sabía, es para emergencias. Es un dinero que se puede necesitar en cualquier momento, que debe tener cierta liquidez, y que debe ser invertido en instrumentos poco volátiles, que generen un rendimiento constante y, desde luego, que no pierda su poder adquisitivo con el tiempo.

Muchas veces he enfatizado que la forma como uno debe invertir su dinero, es dependiendo de cuáles son nuestros objetivos de inversión (lo cual nos permite saber cuál es el horizonte de la misma) y nuestra tolerancia al riesgo. Si este portafolio de inversión fuera para un objetivo de mediano – largo plazo, un portafolio conformado de esta manera podría ser totalmente adecuado. Pero me parece totalmente descabellado, y fuera de lugar, invertir de esta manera dinero que se puede necesitar en cualquier momento.

Simplemente pensemos: ¿qué hubiera pasado si el año pasado esta persona hubiera necesitado su dinero, tal vez porque perdió su fuente de ingresos? La Bolsa el año pasado perdió en unas cuantas semanas el 50% de su valor (lo cual no preocupa al inversionista de largo plazo y que tiene una buena estrategia). Por otro lado, ante la volatilidad de las tasas de interés, los fondos de deuda de mediano y largo plazo tuvieron minusvalías importantes (por ejemplo, las Afores, que invierten en estos instrumentos – aunque tampoco debería haber preocupado a nadie porque el horizonte de inversión de las Afores es a largo plazo).

Entonces, si esta persona hubiera necesitado el dinero justo en ese momento, se hubiera topado con que su fondo para emergencias, en ese momento, valdría un 20% menos, lo cual puede significar muchísimo dinero. Hubiera tenido que vender en el peor momento, tomando pérdidas significativas. Se estaría entonces arriesgando que el fondo, por ese motivo, no le fuese suficiente.

Por eso, repito, me parece descabellado. Uno debe invertir en Bolsa el dinero que uno no utilizará en por lo menos 3 a 5 años (siempre que se tenga una buena estrategia, repito, de lo contrario, si se piensa sólo comprar y mantener un fondo indizado, el horizonte de inversión debe ser mucho mayor). De la misma manera, uno debe invertir en bonos a 3 o 5 años, el dinero que uno necesitará en 3 a 5 años.

Una de las causas principales por las cuales la gente invierte en cosas y luego se «da de topes», es porque meten su dinero en instrumentos que no están de acuerdo con sus objetivos. Gente que invierte, por ejemplo, en fondos de deuda de largo plazo el dinero que necesitará el próximo mes, simplemente porque el rendimiento que han pagado es mucho mayor, pero que a la vez son más volátiles y a veces presentan minusvalías por movimientos en las tasas de interés. O bien, gente que invierte en Bolsa el dinero que necesitará a fin de año, con el riesgo que esto representa.

Cualquier persona que conoce de teoría de portafolios, sabe bien que el objetivo de un portafolio de inversión es encontrar una mezcla de activos tal, que dado un nivel de riesgo (este es fijo), se maximice el potencial de rendimiento. Es decir, primero se tiene que fijar el riesgo – cuánto estamos dispuestos a asumir, y luego buscar la combinación de activos que nos pueda dar el mejor rendimiento en el horizonte en el que estamos invirtiendo, para ese nivel de riesgo.

Entonces, como menciono, esta persona sólo va a tener, en su fondo para emergencias, sólo un 20% de su dinero disponible e invertido en instrumentos de corto plazo, con una baja volatilidad. Y va a «apostar» (porque esa es la palabra, en este caso), un 30% en Bolsa, otro 30% en un fondo de deuda mediano y largo plazo (es decir, por lo menos un 60% del fondo invertido a largo plazo, contrario a su naturaleza) y va a «experimentar» en todavía no sabe qué, el 20% restante. Es decir, está «arriesgando» el 80% de su fondo para emergencias y además se nota que lo va a invertir sin una estrategia que le permita controlar ese riesgo de mejor manera.

El autor todavía menciona que no hay nada seguro en esta vida, pero le queda claro que si no mueve el dinero, seguro se perderá en los nulos intereses de las cuentas ordinarias de banco. Está arriesgando – dice – un poco (¿seguro es sólo un poco?) pero – remata – sigue produciendo dinero y aprendiendo en el camino. Dice que su protección es la diversificación: no más de 30% en ningún lado (nota a mis lectores: la diversificación tiene que hacerse de manera inteligente – repito – de una forma que permita maximizar el rendimiento potencial del portafolio, a un nivel de riesgo dado).

Cuando quise contribuir con mi comentario en su página, me dijo que ella no es asesora profesional y que no puede seguir permitiendo ganarse un 2.8% de rendimiento en su fondo actual de corto plazo, porque está perdiendo dinero: la inflación es mayor. Eso sí es totalmente cierto, pero la forma como lo va a hacer no es, ni remotamente, la forma adecuada de hacerlo.

En un fondo para emergencias, como siempre he mencionado, uno no busca el crecimiento de su dinero. Uno busca mantenerlo disponible, para cualquier emergencia (precisamente), y uno trata de conservar por lo menos su poder adquisitivo.

De todos es conocido que hoy en día, en México y en todo el mundo, las tasas de interés han disminuido de manera significativa como una forma de estimular la inversión productiva. Actualmente los Cetes a diferentes plazos, están pagando tasas menores que la inflación – y esto es algo coyuntural. Históricamente en México, los Cetes a 28 días han pagado tasas reales (por arriba de la inflación) alrededor del 3% anual, pero también históricamente han existido periodos donde las tasas reales han sido negativas, y otros en donde han sido positivas.

Obviamente los fondos que invierten en instrumentos de deuda de corto plazo, en este momento están pagando menos que la inflación. Pero precisamente por eso uno tiene que ubicar sus inversiones y conocer muy bien el «benchmark» (índice de referencia – contra qué se compara). Uno puede comparar el rendimiento de los fondos de deuda de liquidez diaria, con las tasas de Cetes a 1 día en el mercado secundario, por ejemplo, o bien contra Cetes a 28 días como plazo al que normalmente invierte un fondo de corto plazo).

El hecho de que por el momento estemos obteniendo rendimientos por debajo de la inflación en nuestro fondo para emergencias, no debe preocuparnos mucho si es que estamos invirtiendo de manera inteligente y obteniendo rendimientos cercanos a ese «benchmark».

Tomando en cuenta que la tasa de Cetes a 28 días actualmente está en 4.47%, Volkswagen Bank ofrece una cuenta con liquidez inmediata que paga una tasa de 3.70% a partir de 10,000 pesos (hasta 3.90% en montos mayores) que no compara mal. Y este mismo banco ofrece también inversiones a 7 días de 4.35% y a 28 días de 4.50% – superior a Cetes, a partir de 25,000 pesos. Y sin riesgo alguno, porque está garantizado por el IPAB.

Dependiendo del tamaño de nuestro fondo para emergencias, si tenemos más de 1 – 2 meses de gasto ahorrado ahí, probablemente no vayamos a necesitar el 100% de disponibilidad inmediata, pero sí a corto plazo, y sí con mucha seguridad. En un caso así, incluso podemos invertir una parte en la cuenta de liquidez inmediata, otra a 7 días y otra a 28 días. De esta manera, estaríamos obteniendo rendimientos bastante cercanos a ese benchmark.

Hay muchas otras formas correctas de invertir el fondo para emergencias (por ejemplo, alguien podría pensar en adquirir, para una parte del mismo, el CETETRAC – que es un ETF que cotiza en la Bolsa – en el futuro voy a explicar más cómo funcionan estos instrumentos). Sólo por dar un ejemplo.

Pero NUNCA debemos arriesgarlo tontamente, ni juntarlo con el resto de nuestras inversiones destinadas a objetivos distintos. Hacerlo así, es la forma más fácil de salir «raspados». Por eso me parece que esta es una (Des) Orientación sobre Inversiones. ¿Cuál es tu opinión?