Como mencioné en mi post anterior, darle a cada peso que ganamos un trabajo es la base de un presupuesto de «suma cero», es decir, cada peso que ganamos debe tener un destino.

Darle a cada peso que ganamos un trabajo significa que en el momento en el que recibimos algún ingreso, tenemos que decidir cómo lo vamos a gastar. Tenemos que darle a cada uno de esos pesos que ganamos un trabajo: decirle a ese dinero qué es lo que queremos que haga por nosotros.

Darle a Cada Peso que Ganamos un Trabajo – Regla de Nuestros Abuelos

El principio es exactamente lo que antes nuestros abuelos hacían: recibían su ingreso en efectivo y lo metían en sobrecitos, cada uno con una etiqueta. Entonces, estaba el sobre de la renta o hipoteca, el de la luz, el del agua, el de la comida, y el de los demás gastos. Desde luego, también había un sobre para cada una de sus metas de ahorro.

Eso es lo que tenemos que hacer, pero en nuestro presupuesto: cuando recibimos algún ingreso, tenemos que decidir cómo lo vamos a gastar en su totalidad. Lo distribuimos en cada una de nuestras categorías de gasto (incluyendo el ahorro y el pago de deudas). De tal manera que al final del proceso, no nos quede nada por distribuir (el monto que nos queda sea cero – es decir, es un presupuesto de «suma cero»).

¿Qué sucede si no seguimos la Regla 1 – Darle a Cada Peso Que Ganamos un Trabajo?

Vivimos con la ilusión de que tenemos dinero y terminamos gastando de más. Por ejemplo: acabamos de recibir la quincena y vemos en una tienda un suéter que nos gustó. Vemos que nuestro saldo es de 4,000 pesos así que pensamos que podemos gastar 1,000 pesos en el suéter sin problemas.

Pero luego empiezan a llegar las cuentas por pagar y vemos que nos falta dinero para terminar la quincena o el mes. Estamos, nuevamente, en una situación desesperada.

El cambio de paradigma de la Regla 1

Darle a cada peso que ganamos un trabajo es una regla que nos permite cambiar de paradigma. Porque al final, el saldo que tenemos en la cuenta bancaria se convierte en lo menos importante. Lo que importa es cuánto dinero tenemos disponible para gastar en esa categoría (es decir, en el ejemplo anterior es saber si hay dinero suficiente dentro de nuestro sobre que nos permita comprar ese suéter).

Si no tenemos dinero suficiente, tenemos dos opciones:

  1. Tomar dinero de «otros sobres» para completarlo (Regla 3 de la que hablaremos más adelante). Tal vez este mes decidamos no ahorrar para los regalos de navidad, o podamos reducir nuestro presupuesto para salidas con amigos con el fin de comprar ese suéter.
  2. Simplemente decidir que no podemos comprarlo ahora.

Ninguna de estas opciones es buena o mala, todo depende de nosotros. Esa es la belleza de la Regla 1: nos permite tomar una decisión de gasto consciente e informada. Darle a cada peso que ganamos un trabajo nos da esa libertad de poder decidir qué es lo más importante para nosotros en ese momento. Nos permite decirle nosotros, a nuestro dinero, qué hacer y no al revés.

En los próximos posts continuaremos hablando sobre las cuatro reglas de YNAB – las cuales se deben aplicar de manera conjunta para que tu presupuesto realmente pueda funcionar. Mientras tanto te invito a que reflexiones y a que compartas  ¿Cómo piensas que el hecho de darle a cada peso que ganamos un trabajo te puede ayudar?