Ahora hablaremos de dos personalidades financieras muy comunes: el consumista, y el ordenado.

El consumista

El consumista es una persona desordenada en su manejo financiero. Son gente que tiene como valor fundamental vivir en el momento y divertirse sin pensar en lo que vendrá después. Son aventureros, tomadores de riesgos en su vida (aunque irónicamente, suelen huir a los riesgos financieros excepto quizá el de poner un negocio). Son personas cuyo gasto está enfocado en cosas para sí mismos (imagen personal) y para su diversión. Suelen ser amigueros y demostrar que no hay límites en muchas de sus acciones.

El consumista suele vivir sin preocuparse demasiado por su dinero y por su futuro: suelen gastar de más, en muchas ocasiones. Muchos de ellos viven con problemas financieros estructurales: con sus tarjetas de crédito a tope y sin un peso ahorrado. Es decir: gastan más de lo que ganan y acaban con sus ingresos antes de lo que imaginan.

Para el consumista hace sentido establecer un plan de ahorro automático. Si en la empresa donde laboran cuentan con una caja de ahorro que opere mediante el sistema de descuento por nómina, el establecerlo es ideal. De lo contrario, conozco por lo menos dos posibilidades que le permiten hacerlo:

  • Scotiabank Inverlat ofrece un servicio de ahorro programado, en el cual se hace un cargo automático a la cuenta del cliente para invertir ese dinero en un producto de inversión del banco (como fondos).
  • Allianz Fóndika ofrece también un servicio denominado FondiKrece, en el cual se le carga al cliente cada mes o quincena a su cuenta bancaria de manera automática, una cantidad que él defina, para invertirla en algún portafolio de inversión de los que ellos ofrecen.

Para el consumista también es importante lograr un ahorro para el retiro, y aprovechar los beneficios fiscales existentes. Actualmente ya una opción en el mercado para lograrlo, también de manera automática, con cargo a tarjeta de crédito (o cuenta de cheques): Allianz México ofrece Optimaxx Plus, que es un Plan Personal de Retiro sujeto al Art 176 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta, cuya prima mensual se puede cargar a cualquiera de estas formas de pago. Ellos también cuentan con planes sujetos al Art. 218 o al 109 de la misma ley, que nos permiten complementar nuestro ahorro con beneficios fiscales.

El ordenado

El ordenado tiende a gastar cuidadosamente sus recursos. Le gusta ahorrar, planear para el futuro y gastar de manera planeada. Son los típicos que siempre anotan todo lo que gastan, gustan de llevar un presupuesto, y fijan metas a seguir.

Son personas que gastan poco en sí mismas: prefieren guardarlo para un día lluvioso. El ordenado se divierte, pero a su manera: suele tener una actividad o hobby fijo. No busca cosas nuevas. En materia de inversiones, suele ser igualmente muy conservador: al ordenado no le gusta arriesgar su dinero con el fin de ganar más hacia el futuro.

Para el ordenado, funciona establecer presupuestos y metas financieras, y ahorrar para ellas. Sin embargo, debe tratar de hacer planes financieros más flexibles, que además de satisfacer sus objetivos principales de mediano y largo plazo, también le ofrezca satisfactores de más corto plazo, para que pueda disfrutar de la vida de mejor manera.

Por otro lado, en sus inversiones a largo plazo (más de 10 – 15 años) el ordenado debe considerar incluir un porcentaje, aunque sea pequeño (por lo menos el 10%) en Bolsa. Esto no añadirá una volatilidad sustancial a su portafolio, pero sí le permitirá obtener rendimientos potenciales mucho mejores en este horizonte.

Mañana hablaremos de otras dos personalidades financieras comunes: el ilusionista y el cobarde. Mientras tanto, ¿con cuál te identificas? Te invito a que lo compartas abajo.

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La serie completa de ¿Cuál es tu Personalidad Financiera?

Parte 1 – Introducción

Parte 2 – El Consumista y el Ordenado

Parte 3 – El Ilusionista y el Cobarde

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