Hace unos días, un joven se me acercó para preguntarme: ¿Cuánto es lo máximo que uno debe destinar para el rubro de vivienda?

Me comentó que hace poco terminó la universidad, y estaba pensando rentar con unos amigos un departamento en Santa Fe y de esta forma, independizarse. Algunos de sus compañeros de oficina le estaban diciendo que lo que iba a pagar era demasiado, y que mejor se esperara un poco.





Le dije que lo más importante era tener un balance en sus Finanzas Personales, y que yo no creía demasiado en reglas fijas al respecto. Pero añadí que no pensaba que fuera sano destinar más del 25% de nuestros ingresos netos a este rubro, con algunas excepciones desde luego.

Inmediatamente se decepcionó. Me explicó que la renta costaba 16,000 pesos a ser dividida entre cuatro amigos, por lo que a él le tocaría pagar “sólo” 4,000. El problema es que su ingreso mensual neto es de 8,000 pesos, lo cual es bastante bueno para un chico de su edad, quien por cierto veo que promete mucho y tiene todo por delante. Pero claramente no suficiente para este departamento.

Le pregunté si ya había considerado todos sus demás gastos: comida, mantenimiento, luz, agua, gasolina para su carro, cine, diversiones y, por supuesto, ahorro. Pensó unos cuantos segundos y me dijo: pues no, no creo que me alcance.

Y continuamos una discusión interesante, cuando me cuestionó: “Pues ¿Cuánto me recomiendas gastar en cada cosa?”


Le volví a comentar que en realidad no existen reglas fijas, y que en mi opinión no deberían existir. Añadí: “verás, todos tenemos necesidades distintas. Claramente un chavo soltero como tú gasta mucho más en entretenimiento y diversiones que una persona que se acaba de casar. Y a su vez ésta gasta de forma muy distinta a alguien que acaba de tener un bebé – simplemente sus necesidades son muy diferentes.

La mejor forma de gastar es hacerlo en las cosas que a ti te importan – las cosas que más te acerquen a tus valores, y a tus distintas metas y objetivos en la vida. Claro: esto se escucha muy fácil, y lo es, si realmente tienes claro lo que quieres conseguir.

Pero mucha gente olvida equilibrar las necesidades presentes con las metas futuras, y es ahí donde viene el problema. Por ejemplo: ¿ya pensaste en tu retiro?”

Él se me quedó viendo raro: ¿para qué pensaría en su retiro a esta edad? Entonces le demostré la “magia” del interés compuesto, y le enseñé que si comenzaba ahora a guardar el 10% de su ingreso bruto para ese rubro, a los 65 años podría generar una cantidad que le permitiría vivir de manera muy cómoda (incluso antes). Afortunadamente lo entendió.

Revisamos brevemente en qué cosas gastaba su dinero: los rubros más importantes eran gasolina, diversiones y salidas con la novia. Todo eso está muy bien a esa edad: el dinero es simplemente un medio para disfrutar la vida. Pero el ejercicio le permitió ver que si gastaba los 4,000 en ese departamento, su vida se vería demasiado limitada. Está bien que quiera independizarse, pero no a costa de apretarse tan fuerte el cinturón. No en esa etapa de la vida.

Repito: la mejor forma de gastar es hacerlo en las cosas que a uno le importan. Por eso es tan importante acercarnos a nuestros valores: demasiada gente gasta en cosas que les alejan de esos valores. Y por eso es importante tener metas y objetivos muy claros, no sólo aquellos que resuelven una necesidad inmediata, sino también los de mayor plazo (como el retiro). La mejor forma de gastar es hacerlo de tal forma que podamos cumplir con esas metas que nos hemos definido y que nos importan a nosotros y a nadie más.