Todos sabemos que después de la fiesta viene la resaca. En este caso, la cruda de “El Buen Fin”, que para muchas personas será, sin duda, muy violenta.

Al igual que el año pasado, preferí mantenerme al margen. De esta forma, mientras ríos de gente inundaban las tiendas y los centros comerciales, mi fin de semana fue tranquilo, en casa con mi familia y también con amigos. No quise participar en las “ofertas” que hubo durante “El Buen Fin”, porque muchas de ellas no son mejores que las que hay por fin de temporada, o en cualquier venta nocturna. No tenía necesidad de comprar nada.

Y fue una decisión congruente con lo que mencioné en mi post anterior: cuando uno va sólo “a ver qué encuentra”, siempre termina comprando algo. Hay muchas tentaciones y es fácil caer en ellas.

Pero según los reportes que he leído en prensa y en Twitter, hubo muchas personas que compraron bienes de consumo duradero, y principalmente pantallas planas. Lo malo es que en muchos casos el gasto no fue de contado, sino a través de promociones de hasta 36 meses sin intereses, o bien 40 meses con interés fijo. Es decir: incurrieron en deudas que tardarán más de tres años en pagar.

El problema no es tanto contraer estas deudas, sino que a final de cuentas comprometemos, por un largo tiempo, nuestro flujo de efectivo. Para explicarme mejor daré un ejemplo: como estaremos pagando todo lo que compramos, durante un tiempo (18 meses, 24 meses – 2 años o quizá hasta más de 3 años), esto significa que durante todo este tiempo tendremos que apretarnos el cinturón. No podremos comprar otras cosas, porque estaremos pagando éstas. Pero además, seguramente nuestra capacidad de ahorro será limitada y seguiremos inmersos en ese círculo vicioso que significa vivir “de quincena en quincena”.

Yo he criticado en este espacio iniciativas como “El Buen Fin” no porque no quiera que haya ofertas o porque esté en contra de ellas. Simplemente, porque pienso que no se debe incentivar la economía a base de endeudar a las familias.

Desde luego, cada persona es responsable de lo que hace. Nos dicen que si todo mundo fuera consciente, nadie contraería deudas más allá de sus posibilidades. Pero se olvidan que es como poner a un niño hambriento dentro de un mercado de comida y esperar que no se robe ni un pedazo de fruta. La naturaleza humana simplemente no funciona de esa forma.

La Cruda de “El Buen Fin”

Sé que mucha gente gastó de más durante este fin de semana largo. De alguna manera, vivieron una “borrachera” aprovechando “grandes oportunidades” de comprar cosas que querían tener. Pues ahora, como siempre, viene la cruda realidad, o como le he llamado, la Cruda de “El Buen Fin”.

Desafortunadamente, esta Cruda de “El Buen Fin” será para muchos un fuerte golpe de realidad, pero se dará en diferentes grados. Algunas personas verán que pueden pagar todo lo que compraron, aunque tendrán que esforzarse para lograrlo. Otros se darán cuenta que simplemente gastaron demasiado y tendrán que llevar a cuestas una fuerte carga – quizá incluso tengan que devolver algunos artículos. Pero lo más grave de todo es que habrá personas que quizá no puedan pagar y sus compras los hagan sumarse a la fila de deudores que han caído en morosidad.

Espero sinceramente que no sea su caso.

Recuerden: no se trata de no comprar. Se trata, simplemente, de vivir en equilibrio entre lo que hoy deseamos y lo que verdaderamente queremos en la vida.

¿Cómo ha iniciado para ustedes la Cruda de “El Buen Fin”?