Hace unos días se me ocurrió poner en Twitter una reflexión acerca del crédito de nómina.

Dije:

Y es que ellos tienen una cierta garantía que es el depósito de la nómina del patrón; incluso si uno se cambia de banco gracias a la portabilidad de nómina, ellos por ley pueden cobrar el pago del préstamo antes de transferir el depósito al banco al cual nos hemos cambiado.

En este sentido, para los bancos es un préstamo de mucho menor riesgo que una tarjeta de crédito, un préstamo personal o un crédito al consumo duradero. Pero las tasas de interés que cobran no reflejan ese riesgo menor.

Les cuento que recientemente mi banco me ha estado bombardeando por correo tradicional y electrónico con una “promoción” – me ofrecen un crédito de nómina con una tasa de interés “preferencial” por ser un cliente cumplido.

Curiosamente, esta tasa de interés súper especial es más cara que la que pago por la tarjeta de crédito que tengo en ese mismo banco (por cierto, no es mi tarjeta más barata – tengo una en otra institución que cobra una tasa de interés menor, aunque realmente no tiene gran relevancia para mí porque yo nunca he adquirido deudas con tarjeta de crédito).

Después de que puse ese Tweet, mi querida @SofiMaciasL, autora del libro Pequeño Cerdo Capitalista, inmediatamente me compartió que de acuerdo con la CNBV la morosidad del crédito de nómina está subiendo mucho. Y me compartió la siguiente información:

En algunos bancos el crédito de nómina creció 84% (Santander). De acuerdo al estudio de la CNBV como muchas de las personas que solicitan un crédito de nómina son gente que tiene broncas con tarjetas, la probabilidad de caer en mora es mayor.

Es decir, Guillermo Babatz dijo que 12% de los consumidores están atrasados en sus pagos en general, pero en quienes tienen crédito de nómina, este porcentaje sube a entre el 14% y el 17%.

Entonces, aunque los bancos tengan la garantía del depósito de nómina, estas personas ya están ahogadas con varios otros créditos.

De hecho, para la CNBV y la CONDUSEF el nuevo foco amarillo ya no son las tarjetas sino el crédito de nómina que los bancos daban como si fueran enchiladas.

Por cierto: Sofía me compartió también este post que escribió al respecto, recomiendo mucho su lectura.

Desde mi punto de vista, en su última frase está el verdadero problema y mi crítica hacia los bancos en general: otorgan el crédito de nómina como si fueran enchiladas, de manera indiscriminada y sin tomar en cuenta la capacidad de pago de las personas. Simplemente porque para ellos es fácil cobrarse en el momento en que el patrón deposita la nómina en la cuenta del trabajador.

Yo siempre he lamentado que a pesar de la competencia que existe en el sector bancario, y a pesar de que en él cohabitan muchas instituciones extranjeras, pienso que a los bancos en México les falta mucha visión. Y en este comentario todos, absolutamente todos, salen “raspados”.

En general, los bancos optan por lo fácil: generan buena parte de sus ingresos a través de comisiones, colocan de manera indiscriminada productos en nichos que para ellos son mucho más sencillos y donde tienen mayor certidumbre de pago – como el crédito de nómina en sus diferentes versiones (ya hay préstamos automotrices exclusivos para sus clientes de nómina, por ejemplo). Los aprueban de manera inmediata, sin mediar ningún estudio de la capacidad de pago de los clientes, porque el chiste es otorgarlos.

Y viven de esto, nada más. Se alejan de su verdadera vocación que es el financiamiento a actividades productivas, lo cual es una condición necesaria para el crecimiento económico de un país como el nuestro. En este nicho, por ejemplo, hay una oferta muy pobre de créditos, pocos bancos los operan y los que hay, suelen ser muy caros (tasas de interés prohibitivas). Prácticamente no hay un financiamiento a proyectos de inversión, a menos de las empresas puedan exhibir una garantía inmobiliaria que cubra varias veces el monto del préstamo, requisito que muy pocas empresas pequeñas y medianas pueden cumplir.

Los bancos vive, por decirlo de alguna manera, dentro de su “zona de confort”. Y lo seguirán haciendo mientras continúe la demanda por este tipo de productos. Mientras siga siendo fácil para los bancos hacer esto. Porque nosotros como clientes, como sociedad, como consumidores, somos quienes hacemos posible esta realidad.

Por eso es tan esencial mejorar la educación en todos los niveles, en particular la educación financiera. Porque la educación y la cultura es lo que nos permite tener una mejor calidad de vida.

No sólo para conocer los distintos productos y comprender su costo, sino para administrar mejor nuestro ingreso individual o familiar, y los recursos escasos con los que contamos.

En fin, este es un tema que da mucha cuerda. Pero como mexicanos (o latinoamericanos porque en otros países existen situaciones similares) es importante mantener una visión crítica, que contribuya al debate y a la formación de criterio. Porque es la única manera de construir, como sociedad, una mejor realidad.

¿Qué opinas del crédito de nómina y la manera como se otorga?