volatilidad en los mercados financieros

Volatilidad en los Mercados

La volatilidad que se está viviendo actualmente en los mercados financieros mundiales me obliga, aún con el riesgo de ser repetitivo, a retomar y profundizar en algunos de los conceptos que hemos abordado en posts anteriores.

Cuando el mercado bursátil entra en un periodo de altibajos muy pronunciados (un día baja 7%, al día siguiente sube 4%), muchos inversionistas suelen desesperarse y desprenderse de sus posiciones sin mayor razón. Por supuesto, esto representa un grave error, ya que uno está dejando que los sentimientos decidan, y no nuestro buen juicio.

Recordemos que todas las decisiones de inversión que tomemos deben estar bien fundamentadas. Tenemos que tener razones válidas para comprar o vender acciones. De otra manera no podemos esperar resultados positivos.

La volatilidad, por lo general, brinda muchas oportunidades de compra, incremento y reacomodo de posiciones. En estos periodos, muchas acciones importantes se negocian a precios realmente atractivos para los inversionistas que conocen el mercado y tienen nociones básicas acerca de valuación.

De hecho, una de las cosas que debemos entender antes de realizar cualquier inversión es que el mercado se compone de distintos ciclos. Algunos son de expansión y otros de recesión. Es parte de la naturaleza y por lo tanto, ni debemos alegrarnos demasiado en épocas de vacas gordas, como tampoco debemos liquidar todas nuestras posiciones en momentos de crisis. La forma como reaccionamos ante esos ciclos determina, en gran medida, el éxito en la construcción de nuestro patrimonio.

Algunos de los puntos que siempre debemos tomar en cuenta son:

1.   Las acciones son inversiones de largo plazo.

Esto implica por lo menos tres años, idealmente cinco o más. A pesar de la volatilidad inherente a los mercados, en el largo plazo las acciones han demostrado ser una excelente opción de inversión, superando por mucho a los instrumentos de deuda y, desde luego, a la inflación.

Claro, no todas las acciones. Hay empresas buenas, que van creciendo, pero también hay las que están mal manejadas y que por lo tanto, van perdiendo mercado o se están contrayendo. Por eso siempre digo: largo plazo es un horizonte de inversión, pero esto no significa necesariamente estar todo el tiempo invertido, ni hacerlo en las mismas empresas.

A veces una acción, aunque siga siendo una buena empresa, ha llegado a niveles excesivos en su valuación (está cara). En este sentido, muchas veces convendrá vender esa posición para sustituirla por otra empresa que tenga un potencial de crecimiento – y por lo tanto de apreciación – mayor. Y que esté barata, ya que el mercado tarde o temprano reconoce el justo valor de una empresa. Tarde o temprano.

2.   Siempre se debe tomar en cuenta el riesgo.

Nuestra tolerancia al riesgo depende de muchas cosas, entre ellas nuestra personalidad, edad e ingreso. Esta tolerancia, junto con el plazo de las metas que nos hemos trazado, son factores importantes para determinar qué instrumentos o títulos debemos comprar o vender. Mucha gente se “emociona” cuando ve el mercado subir y entonces invierte más, tomando un riesgo mayor del que puede manejar. Y cuando los mercados caen – porque eventualmente lo hacen – terminan vendiendo todo y sin querer volver a saber más de él.

3.   No olvidemos diversificar.

En el largo plazo, se ha probado que es mejor diversificar nuestro patrimonio en distintas clases de activos (acciones de alta, media y baja bursatilidad, instrumentos de deuda, cobertura) y en distintos sectores (tecnología, financiero, industrial, comercial) que poner todo nuestro dinero en un sólo instrumento o parte del mercado que esté creciendo mucho en determinado momento. De esta manera, cuando una parte de nuestro portafolio no se está comportando tan bien como uno quisiera, habrá un balance con otra parte del mismo.

La diversificación es, por así decirlo, una herramienta que nos permite controlar una parte del riesgo de nuestro portafolio.

4.   Ampliar nuestro conocimiento financiero.

Cada uno de nosotros tenemos metas diferentes, muchas de las cuales dependen del buen desempeño de nuestras inversiones. Por lo tanto, es indispensable tratar de ampliar, día con día, nuestro conocimiento financiero. De esta manera, tendremos las herramientas necesarias para tomar siempre las decisiones más adecuadas para el cumplimiento de nuestros objetivos.