Muchas personas que reciben asesoría financiera desafortunadamente actúan siguiendo la voz de los “expertos”, sin ni siquiera cuestionarlo. “Ellos son los que saben”, muchas veces dicen.

En este sentido, siguen una asesoría a ciegas.

En alguna ocasión me tocó asesorar a una persona que estaba invirtiendo su poco dinero que tenía para emergencias en un fondo de inversión de largo plazo. Al principio todo era miel sobre hojuelas: la bolsa estaba subiendo y las tasas de interés de largo plazo bajando, por lo cual sus rendimientos eran bastante buenos. Pero pronto comenzó el declive y se asustó.

Lo curioso es que esta persona no sabía que su dinero estaba en un fondo que tenía esas características. Al preguntarle por qué había puesto su dinero ahí, su respuesta fue: porque el ejecutivo del banco me lo recomendó.

Claramente estaba invirtiendo en un producto que no correspondía con sus necesidades. Había seguido una asesoría a ciegas – es decir sin entender el consejo que estaba recibiendo. Siempre me ha llamado la atención cuando las personas hacen esto con su dinero: dejan que otros tomen las decisiones porque “ellos son los expertos”. Y esto puede ser fatal.

¿La asesoría financiera que recibes tiene sentido?

Nuestro dinero es nuestro y nos cuesta muchísimo trabajo ganarlo. Por ello somos responsables de cuidarlo y hacerlo crecer.

No podemos depositar en otros nuestras decisiones financieras. Por el contrario, debemos ser muy cuidadosos acerca del tipo de asesoría financiera que estamos recibiendo.

Asesoría Financiera: Nosotros tomamos las decisiones

Cuando un amigo – o nuestros padres – nos dan un consejo sobre cualquier asunto, nosotros lo analizamos y decidimos si conviene seguirlo o no. Al final nosotros somos los que tomamos la decisión.

Debemos hacer lo mismo cuando recibimos asesoría financiera. Es un consejo, nada más. Nosotros somos los que tenemos la última palabra.

Como se trata de nuestro dinero, antes de tomar una decisión debemos comprender completamente las consecuencias de la misma. Debemos procurar obtener la mayor información posible, y quizá distintas opiniones informadas que nos puedan explicar los pros y los contras.

En muchos casos, si comprendemos los porqués detrás de la asesoría financiera que estamos recibiendo, nuestro propio criterio nos dirá si es adecuada o no para nosotros.

Por otro lado, si la información que obtenemos indica que la asesoría financiera recibida es cuestionable, si no nos sentimos totalmente cómodos, quizá lo mejor es no tomar ese consejo.

En el siguiente post mencionaré algunos principios que yo siempre sigo para tomar mis decisiones financieras.

¿Has seguido alguna vez asesoría financiera sin comprender sus alcances e implicaciones?

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