Es curioso cómo a través de las conversaciones que tenemos con otras personas, vamos recordando historias que vale la pena compartir. Esto me sucedió ayer platicando con Karla Bayly, una de las colegas que más quiero y admiro. Fue una charla que en particular disfruté mucho y en la que compartimos muchos puntos de vista. Pueden seguir a Karla en Twitter y en su Blog, y por supuesto no dejen de leer su excelente libro Toma el Control de tu Dinero

(pueden leer la reseña que escribí aquí).

Pues bien, una de las historias que surgieron y de la cual no había escrito, tiene que ver con la importancia de aprender de los errores. Es acerca de cómo hay personas que, a pesar de haber padecido carencias importantes a consecuencia del mal manejo de su dinero, han seguido repitiendo exactamente las mismas equivocaciones.

Este es un caso que he vivido de manera muy cercana, de personas en la familia que no han sabido aprender de los errores que han cometido.

Él era un ejecutivo de alto nivel en una Afore, les iba bien, compraron un departamento de contado y vivían con ciertos lujos. Ella lo conoció en dicha empresa, aunque cuando se casaron dejó de trabajar para dedicarse al hogar. Poco después de tener a su hijo, a él lo liquidan.

¿Qué hicieron con ese dinero de la liquidación? Pues comprarse una camioneta nuevecita, que les representó una amplia porción del dinero que recibieron. Cuando me enteré me fui para atrás, pero ellos vivían en una ilusión. Pensaban que era pan comido conseguir un nuevo trabajo, dado el nivel y la experiencia que ya tenía.

Desde luego, no fue así.

Buscó varias oportunidades, entre ellas una Dirección de Ventas en una empresa panificadora. Pero, como decía: “no me llegaron al precio y no me voy a malbaratar en el mercado laboral”. Figúrense.

Luego entró a una aseguradora como agente, de las buenas, que tienen planes de carrera. Él decía que en 9 meses ya iba a tener su propio despacho y que se lo iba a poner la empresa. Pues más pronto cae un hablador que un cojo: no le resultó y además no pudo vender lo que él esperaba, por lo que se desesperó y decidió renunciar.

Entonces decidieron rentar su departamento e irse a vivir a una ciudad más barata: Irapuato. Consiguió un buen empleo en una planta refresquera, pero decía que el “aire” de Irapuato no le sentaba bien (es hipocondriaco) y decidieron mudarse nuevamente.

Vendieron su departamento para comprar un terreno en Querétaro y construir una casa. Mientras lo hacían, obviamente tuvieron que rentar otra, para vivir. Pero tampoco resultó como esperaban: la casa no se vendía y tuvieron que mudarse a ella para dejar de pagar renta. Era impresionante: uno abría su refrigerador y estaba vacío. Apenas tenían para darle de comer al bebé.

Cuando por fin vendieron esa casa, adivinen lo que hicieron: cambiar la camioneta por otra nueva y mejor. Esto es no aprender de los errores, de las carencias que habían tenido recientemente.

Con el resto del dinero compraron otro terreno y comenzaron nuevamente a construir. Pasó exactamente lo mismo: tuvieron que esperar más de un año para poder venderla. Y entonces les cayó un golpe de suerte: un inversionista los contrató para construir un hotel.

Les dio un adelanto, y lo que acaban de hacer, nuevamente, es comprarse una camioneta. Eso es no aprender de los errores. Pero además no fue una camioneta cualquiera: una BMW. Y han comenzado a vivir con lujos otra vez, cuando aún no ponían la primera piedra de dicha construcción. Es decir: otra vez lo mismo.

De corazón espero que les vaya bien, ojalá que sí y que el proyecto les resulte. Lo malo es que no han sabido aprender de los errores del pasado, han caído en lo mismo, y la gente que es así, está destinada al fracaso eventualmente. De verdad, ojalá que no.

¿Qué piensas al respecto? ¿Has sabido aprender de los errores que has tenido?