Ante la situación actual ¿Qué hacer?

Las crisis son parte de la vida, debemos estar preparados para cuando vengan

Una de las cosas que más me gusta de escribir y comentar sobre Finanzas Personales e Inversiones, es intercambiar opiniones con la gente. En particular como consecuencia de mis dos últimos posts (qué hacer ante la volatilidad de los mercados, y ser fiel a nuestro objetivo y estrategia de inversión, he recibido algunas preguntas que creo que vale la pena abordar, ya que reflejan una preocupación real.

Como comenté en el primero, parte de la volatilidad que se está viviendo en los mercados financieros, se debe precisamente a la falta de confianza en que los gobiernos puedan solucionar tanto la crisis de deuda en Europa (Grecia, Irlanda, Italia, Portugal y España, por ahora) como la reactivación de la economía norteamericana. Se ven riesgos importantes en el horizonte, y parte del nerviosismo se debe a que no se han visto acciones firmes por parte de los distintos actores políticos y económicos (Bancos Centrales, Fondo Monetario Internacional y Gobiernos). Como que no están tomando el “toro por los cuernos”.

De esta forma, Guillermo me comentó en Facebook lo siguiente:

Hola Joan, estoy de acuerdo con tu comentario. Sin embargo recientemente leí la columna de una persona experta en este tema en El Economista, donde aclara e incluso recalca que lo peor está por venir, casi aludiendo a una catástrofe sin precedentes. Unos advierten que no vendrá una segunda recesión, mientras que otros, como el columnista que te comento, anuncian lo peor. De una u otra forma la gente está asustada, primero por los niveles del desempleo, pero también los que afortunadamente tenemos trabajo preferimos no gastar. Por consiguiente no hay consumo, lo que genera datos económicos negativos y esto se vuelve un círculo vicioso y especulativo. Aquí mi inquietud es: ¿Cómo debemos reaccionar? ¿Manteniéndonos neutrales? ¿Llevar nuestras actividades de manera normal? ¿Pensar en lo peor?

En el mismo sentido, en Twitter @lorenasantux me comparte un video donde también se habla de una gran catástrofe: http://huff.to/pXHthH. Sin embargo me comenta que como algo rescatable, recomiendan proteger nuestros activos mediante Hedge Funds. Por lo tanto quiere saber cómo una persona común y corriente puede tener acceso a ellos.

En realidad nadie sabe lo que va a pasar. Es cierto que hay grandes riesgos en el panorama, y que si no se controla la situación en Europa puede venir una crisis sin precedentes. Pero también precisamente por eso es difícil pensar que el resto de Europa (y del mundo) no harán lo que sea necesario para evitarla.

Entonces, estamos entrando en el terreno de la especulación. ¿Qué pasará? Nadie lo sabe. Pensemos por un momento: si alguien lo supiera a ciencia cierta, entonces podría hacerse millonario al invertir de acuerdo con ese conocimiento. Si alguien tiene la certeza de que el mundo va a reventar, entonces podría invertir en derivados o vender acciones en corto y en poco tiempo haría una gran fortuna. Por otro lado, si alguien tuviera la certeza de que todo se va a arreglar, compraría también derivados (opciones de compra de acciones). Pero como nadie lo sabe, todo mundo especula.

Precisamente por eso es importante cuidar el riesgo de nuestro portafolio de inversión SIEMPRE. Y eso es parte de lo que he tratado de comunicar con mis posts anteriores. Tenemos que tener muy claro lo que NO debemos hacer jamás: tomar decisiones precipitadas o actuar por miedo. Esta es la manera más segura de perder, y casi siempre tiene por consecuencia vender en el peor momento, cuando los precios ya cayeron demasiado.

Hay varias formas de controlar el riesgo. Como menciona @lorenasantux, algunos Hedge Funds cubren sus posiciones (hedge significa cobertura) y buscan obtener una rentabilidad de distintas formas. Aunque originalmente su intención era esa, el término se ha generalizado y se utiliza hoy en día para denominar a aquellos  fondos de inversión privados que operan estrategias de inversión propias y no apegadas a los reglamentos que existen para los demás fondos. En este sentido, los Hedge Funds incluso pueden tomar mucho más riesgo – el administrador del fondo es totalmente libre y hoy puede decidir sacar invertir todo en derivados, pensando en aprovechar momentos del mercado que pueden o no darse. Si le atina, logrará rendimientos extraordinarios para los inversionistas del fondo y recibirá un jugoso bono. Pero si se equivoca… tendrá que tomar un avión y desaparecer del mapa, ya que no querrá tener que enfrentar a una cantidad importante de ricos que perdieron su inversión. Precisamente por las características de estos fondos, para poder invertir a uno de ellos muchas veces se requiere invitación además de un capital enorme. Muchos manejan mínimos de inversión a partir del millón de dólares.

Retomando el tema, el riesgo se puede controlar. Una forma de hacerlo es a través de la diversificación y la construcción de un portafolio de inversión que realmente sea adecuado a nuestros objetivos. Por ejemplo: si uno se va a retirar dentro de 35 años y es inversionista agresivo, puede ir ahorrando e invirtiendo ese dinero en un portafolio de inversión distribuido 70% bolsa y 30% deuda. Un portafolio así, aunque venga una catástrofe sin precedentes y permanezca invertido dentro del mercado, a pesar de la baja muy probablemente dentro  de 35 años nos dé una rentabilidad similar a la esperada. A pesar de que pueda venir una gran baja. El chiste es tener paciencia y ser congruente con nuestro objetivo – sabiendo que un portafolio así definido está de acuerdo con el riesgo que podemos tolerar.

Pero hay otras maneras. Una de las más populares es mediante el uso de promedios móviles de corto plazo (usualmente 30 días). Bajo esta metodología, cuando el precio de una acción (o el índice de la Bolsa, o de un fondo) cruza a la baja su promedio móvil, uno vende esa acción o fondo. De la misma forma, cuando el precio cruza su promedio móvil hacia el alza, se vuelve a comprar. Este método evita que estemos dentro del mercado durante los peores momentos (nos permite salir a tiempo) – por ese motivo es una herramienta de control de riesgos. Nos permite reaccionar (no predecir) y evita ventas de pánico. El chiste es que sólo funciona si se aplica SIEMPRE, de manera DISCIPLINADA. No cuando “nos late”.

Como siempre he dicho, cuando uno ya está dentro de la crisis (uno permaneció dentro del mercado y ya vinieron bajas fuertes) – ahí es cuando no debemos vender. Es decir, ya vivimos una merma importante en nuestro portafolio. ¿Podría bajar más? Desde luego que sí. Pero nos ya quedamos en medio. La mayoría de las veces uno tiene cierta esperanza de que las cosas cambien, y permanece dentro. Pero cuando no se materializa, el valor de las acciones sigue bajando, entonces nos desesperamos y decidimos vender. Por miedo y cuando ya es demasiado tarde. Por eso quienes hacen esto, suelen vender ser cerca del punto más bajo: a partir del cual los mercados volverán a subir (así son los ciclos del mercado).

No quiero decir que no debemos hacer nada: si tenemos elementos para pensar que el mercado seguirá bajando, o si estamos utilizando una herramienta que nos indique salir, adelante. Pero nunca por miedo o desconocimiento, ni tampoco por razones que no sean las correctas.

En fin, sobre qué debe hacer cada quién, yo diría que evaluarse a sí mismo y su propia posición financiera. Es bien distinto cuando una persona tiene un fondo de emergencias equivalente a 6 meses de gasto, además de otras inversiones, que alguien que no tiene ahorros y que por el contrario, debe una cantidad importante a sus tarjetas de crédito. Ambos tendrían que tomar decisiones muy diferentes. Pero en general mientras mejor sea nuestra posición financiera, mejor nos irá.

Entonces mi recomendación es que tratemos de hacer lo que podamos para mejorar nuestra situación personal. Si no tenemos un fondo de emergencias o éste no está completo, enfoquémonos en esto. Si tenemos deudas, busquemos la forma de pagarlas y de recortar todos los gastos que son superfluos, ya que la idea será ir construyendo un ahorro después de liquidar completamente los saldos. Es decir, en tiempos de incertidumbre, analicemos nuestra situación financiera y dediquémonos completamente a mejorarla. De esta manera estaremos mejor preparados por si viene lo peor: correremos menos riesgos o podremos enfrentar de una manera más sana la situación que venga.

Si nuestras finanzas personales están en orden, entonces uno puede hacer muchas cosas. Si uno cuenta con excedentes de liquidez, puede haber una excelente oportunidad para aprovechar las oportunidades de inversión que se presenten (como ya mencioné, cuidando SIEMPRE nuestros riesgos). Y por invertir me refiero no sólo a mercados financieros: podemos encontrar casas maravillosas a precios de ganga, por ejemplo.

Y si no simplemente seguir nuestro plan. Hay gente que me ha preguntado si tomaría yo un crédito hipotecario en este momento, y mi respuesta es: si todo lo demás está en orden, y sientes estabilidad en tu entorno laboral (sabiendo obviamente que nadie tiene la vida comprada), no veo por qué no. ¿Para qué esperarnos? Si hay una crisis fuerte las tasas de interés de los créditos subirán: habrá menos liquidez y quien la tenga la dará más cara. Si sucede lo contrario, por lo menos en México, esas tasas se mantendrán estables. Es decir ¿Para qué entramos al terreno de la especulación? ¿Para qué nos esperamos por lo que “pueda” pasar y perdemos oportunidades valiosas? Mejor sigamos nuestro plan.

Y reitero, no se trata de hacer como si no pasara nada. Ni de ignorar los riesgos, por el contrarios siempre los tenemos que tener en cuenta. Los riesgos se manejan ANTES de que lo peor suceda. Uno compra el seguro del coche antes de chocar. Uno compra el seguro de gastos médicos antes de enfermarse. No después, ya que entonces no tendrá ningún sentido. Así es en todo lo demás.

Uno tiene que actuar ANTES de la crisis, no después. Las crisis son inherentes al mundo en el que vivimos, y se dan una y otra vez. Forman parte de ciclos económicos y en nuestra vida seguramente cruzaremos por varias de ellas, algunas muy severas y profundas. Aprendamos a vivir con ellas y preparémonos desde antes.