En muchos países del mundo, el Seguro de Automóviles suele ser uno de los más importantes en cuanto a volumen de primas en el mercado de seguros. Esto se debe a muchas razones, aunque sin duda una de las principales es la obligatoriedad que existe en la gran mayoría de estos países.

Desafortunadamente México es uno de los pocos países en donde el seguro de automóviles no es obligatorio a nivel nacional, dada la miopía de sus gobernantes y legisladores, y la falta de cultura de previsión.

No obstante, también en este país el ramo de autos es uno de los más grandes para el sector asegurador, debido principalmente a:

  1. Alta criminalidad – mucha gente compra un seguro de automóviles por miedo a que se lo roben.
  2. Volumen de créditos para automóviles – el seguro es obligatorio en todos los financiamientos, ya que el coche queda en garantía del préstamo.
  3. Obligatoriedad en algunos estados de la República.

Ahora bien, esta alta penetración que tiene el seguro de automóviles en el mundo, lo ha convertido en un “commodity”. Esto tiene distintas implicaciones, como por ejemplo:

  1. La gran mayoría de los productos son similares.
  2. Hay pocos diferenciadores, y los que existen como la calidad del servicio que prestan las distintas compañías, son difíciles de medir para el consumidor.

Estos dos aspectos hacen que la competencia se centre, casi exclusivamente, en el precio del producto. La gente no está dispuesta a pagar una prima más alta por estar en una compañía mejor, más sólida y que brinde un mejor servicio. La gente siempre tiende a comprar el seguro de automóviles que más barato, o bien, en el rango de precios más bajo (si no hay mucha diferencia en precios, sí es probable que un cliente prefiera estar en una compañía más conocida o con la que haya tenido una mejor experiencia).

Dado que la competencia está básicamente centrada en el precio, y aunque mucha gente no lo crea, el seguro de automóviles no ofrece rentabilidad técnica a las aseguradoras. Es decir, de cada peso de prima, las aseguradoras, en general, terminan gastando 1 peso entre siniestros, comisiones a sus agentes y sus propios gastos de operación). Esto no significa que no haya utilidad: la ganancia viene derivada del producto financiero, es decir, en los intereses que reciben por invertir esas primas (usualmente los siniestros se van pagando tiempo después de que ingresa la prima a la aseguradora). Aunque, dicho sea de paso, algunas compañías en ocasiones sí operan en números rojos en el ramo.

Por ello, y como no pueden aumentar las primas en los seguros de automóviles (porque los dejaría fuera del mercado), para poder ser rentables tienen que controlar los gastos. Aunque hay algunas compañías serias que no utilizan estas prácticas, para otras eso significa buscar pagar “lo menos posible” y de esta manera proceder de una forma que daña la confianza de la gente en el mercado asegurador.

Hace unos días recibí  un correo de José en el cual me relata sus experiencias son su seguro de automóviles, la cual complemento con algunos comentarios. Él me comenta que recientemente tuvieron dos siniestros:

1.
En el primero el otro conductor estaba con evidente aliento alcohólico y condiciendo a alta velocidad por la colonia Santa María la Ribera. Su esposa estaba detenida en el crucero y la golpeó. Como no había marcas de frenado, la responsabilidad se la adjudicaron a ella porque la calle sobre la que circulaba era un metro más angosta. Ambos ajustadores plantearon que el hecho de que el otro conductor estuviera con aliento alcohólico era irrelevante. José me preguntó si esto es correcto. Mis comentarios son:

En este caso, el proceder de ambos ajustadores es totalmente equivocado, y el asunto se debería haber dirimido ante las autoridades competentes. El gran problema que tenemos en México es que en realidad la mayoría de ellas son autoridades incompetentes. En mi experiencia, en la gran mayoría de las ocasiones, el acudir al MP o al Juez Civil no resuelve nada. Los autos se quedan para un “peritaje” y los “peritos” casi siempre concluyen que no pueden determinar quién es el responsable. Por lo tanto, cada quién se termina quedando con su golpe.

Aunque los ajustadores utilizan esta experiencia en su favor (saben que al final es una pérdida de tiempo acudir ante las autoridades), al final el gran problema es la inseguridad jurídica que existe en México – uno no se puede defender y es muy difícil hacer valer nuestros derechos (no sólo ante la gran corrupción que existe, sino ante la ineptitud de las autoridades).

Este tipo de argucias la utilizan mucha veces los ajustadores cuando alguno de los autos no tiene cobertura amplia – es decir, cuando el seguro de automóviles de alguno de ellos no cubre daños materiales. Entonces buscan que esa persona sea el “responsable”, ya que de esta manera sólo se pagan los daños de uno de los vehículos y no de ambos.

2.
Derivado del siniestro anterior y de otro en el que el tercero sí reconoció su responsabilidad, su automóvil entró a reparación. El siniestro ameritó el cambio de faros, fascias, parrilla, cofre, etc. Dado que el auto es un Jetta 2001 ya no entró a agencia. El problema fue que en ambos casos pretendieron colocar piezas no originales de pésima calidad (peor que pésima), no obstante que sí existían en el mercado piezas originales. El taller argumentó que son las que la aseguradora le enviaba. La aseguradora argumentaba que las condiciones de su póliza de seguro de automóviles indican que el auto debe ser reparado y quedar en estado similar al que se encontraba. ¿Es correcto que coloquen piezas no originales y la interpretación que da la aseguradora a las condiciones del seguro? José aclara que ante su insistencia, colocaron piezas originales.

En este caso, la aseguradora tiene que poner refacciones originales si el coche tenía piezas originales – para que quede en estado “similar” al que se encontraba, como indican las condiciones de la póliza. Algunas aseguradoras buscan poner refacciones no originales, o piden reparar piezas que no se pueden reparar, para bajar costos. La mayoría de la gente no reclama o no se da cuenta, y por eso lo hacen. Por eso también cuando José se quejó y les insistió, le hicieron caso. Saben que si uno lleva el caso ante la Condusef, esta autoridad le dará la razón al asegurado.

Es difícil ofrecer conclusiones al respecto de lo comentado sobre el seguro de automóviles, sin embargo, insisto en la importancia de contar con un buen agente de seguros, que verdaderamente nos asesore, y también en la importancia de seleccionar a nuestra compañía de seguros.

¿Qué opinas acerca del seguro de automóviles en México?