Siempre he pensado que tener un buen agente de seguros es fundamental, porque la asesoría que nos pueden dar hace toda la diferencia. Un buen agente de seguros nos ayuda no sólo a la hora de comprar, sino también en caso de que suceda algún percance y tengamos que hacer uso de nuestra cobertura.

No se imaginan la cantidad de personas que me escriben porque han tenido algún problema con su seguro. Por ejemplo, uno de los casos que más me ha impactado es el de una persona que perdió a su esposa porque le dio un infarto fulminante. Se quejaba que la aseguradora no quería pagar la suma asegurada. No había nada que hacer: su póliza únicamente cubría muerte accidental. ¿Dónde la había adquirido? En una ventanilla bancaria, sin ningún tipo de asesoría.

Otra persona tuvo un problema con su automóvil y el ajustador le pidió firmar que no reclamaría daños, argumentando que eso era un trámite necesario para poderle mandar una grúa. Por ello la aseguradora no quería pagar los daños. Había comprado el seguro por internet. Es un caso en el cual un buen agente de seguros lo habría podido ayudar de manera decidida, ya que conoce los trámites necesarios en la aseguradora, y puede moverse al interior de la misma para encontrar una solución.

Estos son sólo dos ejemplos que ilustran cómo un buen agente de seguros habría podido hacer toda la diferencia. En el primer caso mediante una asesoría adecuada, ya que claramente el seguro que había comprado esta persona no era el adecuado para sus necesidades. En el segundo mediante la búsqueda de soluciones para un problema en donde el cliente actuó de buena fe, creyendo lo que le había dicho el ajustador.

La importancia de un buen agente de seguros

Un buen agente de seguros es fundamental por varias razones:

  1. Nos ayuda a determinar nuestras necesidades de protección. Para ello debe conocernos: hacernos preguntas, escuchar nuestras inquietudes y preocupaciones, para así entender qué aspectos de nuestro patrimonio necesitamos proteger.
  2. Nos ayuda a encontrar, en el mercado, aquellos productos que son más adecuados a esas necesidades. Es decir, nos ayuda a encontrar la mejor cobertura para nosotros – no sólo en extensión sino en relación costo – beneficio.
  3. Nos apoya en garantizar que nuestra cobertura siempre esté vigente, sobre todo cuando hemos elegido pago fraccionado de la prima. Debe estar al pendiente de cualquier problema que exista en la cobranza.
  4. En caso de un percance, nos ayuda a hacer el trámite ante la aseguradora, de la mejor manera posible. Un buen agente de seguros nos debe acompañar durante todo ese proceso para que recibamos una indemnización justa y dentro de un plazo razonable.

Un buen agente de seguros es un especialista, es un asesor que nos ayuda a encontrar los mecanismos ideales para proteger nuestro patrimonio. En ese sentido es como nuestro ángel guardián.

¿Tienes un buen agente de seguros de tu lado?