Esta es la segunda parte de las Actitudes Que Nos Llevan al Éxito Financiero.

Como recordatorio: una buena parte del éxito en nuestra vida, y en el manejo de nuestro dinero, tiene que ver con la actitud que tomamos con respecto a cuatro grandes rubros de las Finanzas Personales:

  1. el establecimiento de nuestras metas
  2. los riesgos que estamos dispuestos a asumir para alcanzarlas (la manera como invertimos)
  3. el crédito, y
  4. la manera como protegemos nuestro patrimonio

A continuación hablaremos sobre el segundo punto:

Los Riesgos Que Estamos Dispuestos a Tomar para Alcanzar Nuestras Metas

La gran mayoría de las decisiones que tomamos en nuestra vida implican, en mayor o menor medida, un cierto nivel de riesgo. La razón es muy sencilla: el resultado de esas decisiones, muchas veces depende de otro tipo de factores, sobre los cuales no tenemos control.

Existen desde luego distintos tipos de riesgos: algunos cuyo impacto es pequeño y podemos sobrellevar (por ejemplo una caída sin mayores consecuencias o perdernos una rebaja). Pero también hay otros riesgos que nos pueden afectar en mayor medida (como podría ser un terremoto que afecte nuestro hogar, o simplemente el robo de un auto).

En inversiones, el riesgo es la posibilidad de no alcanzar el monto que necesitamos para determinada meta, en el plazo que nos fijamos en un principio – y que en ocasiones puede ser muy importante (por ejemplo el riesgo de no tener suficiente dinero al momento de nuestro retiro).

Particularmente en el caso de las inversiones, es importante que consideremos lo siguiente:

Los riesgos afectan todos los aspectos de la vida

Uno puede elegir trabajar en una compañía sólida con un gran paquete de beneficios, en una compañía más pequeña con grandes perspectivas, o bien, iniciar un negocio propio. A medida que se toman riesgos mayores, los beneficios potenciales crecen, pero también las posibilidades de que los resultados al final no sean los esperados. Lo mismo aplica en el caso de las inversiones.

Por eso decimos que no debemos temer al riesgo, ya que siempre está presente. Por el contrario, debemos aprender a conocerlo bien, y de esa forma podremos controlarlo e incluso aprovecharlo en nuestro beneficio.

Necesitamos tomar riesgos apropiados a nuestra edad

Cuando uno es joven, generalmente cuenta con el tiempo suficiente para resarcir cualquier minusvalía en nuestras inversiones, causada por la volatilidad inherente en los mercados financieros. Esta capacidad disminuye considerablemente después de los 50 años, a medida que se acerca la edad de retiro.

Esto no significa que tengamos que tomar una actitud totalmente conservadora – a los cincuenta años todavía tenemos una esperanza de vida bastante mayor a 20 años – todavía podemos invertir a largo plazo y tomar algunos riesgos. Pero no con todo nuestro dinero.

Hacer nuestra tarea

Invertir sin conocer los instrumentos y sus riesgos a detalle, es sólo una forma más de apostar. Antes de comprar cualquier valor, es vital hacer un análisis que permita determinar sus riesgos, su potencial de ganancia y también de pérdida. El peor error que uno puede cometer es invertir a ciegas, o hacerlo sin conocer las características de los instrumentos, su rendimiento potencial y los riesgos en que estamos incurriendo.

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La serie completa de las Actitudes que Nos Llevan al Éxito Financiero:

  1. el establecimiento de nuestras metas
  2. los riesgos que estamos dispuestos a asumir para alcanzarlas (la manera como invertimos)
  3. el crédito, y
  4. la manera como protegemos nuestro patrimonio

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