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Rebalancea tu Portafolio

En los conceptos anteriores hemos abordado el tema de la diversificación inteligente, y de la importancia de construir una asignación de activos que responda a nuestros objetivos de inversión y además esté de acuerdo con nuestra tolerancia al riesgo.

Recordemos que la asignación de activos no es más que la definición de cómo estará formado nuestro portafolio de inversión. Es decir, qué porcentaje del mismo estará invertido en cada categoría (cuánto en deuda de corto plazo, cuánto en acciones locales, etc.).

Ahora bien, debido a que cada uno de estos instrumentos se comporta de manera diferente, es claro que después de un tiempo, la composición de nuestro portafolio se habrá alejado de nuestra asignación de activos original.

Por ejemplo, supongamos que definimos originalmente que nuestro portafolio estaría compuesto de la siguiente forma: 50% en Bolsa y 50% en Cetes a 28 días.

Si en un año la Bolsa creció el 35% y los Cetes pagaron el 4%, por el efecto de dichos rendimientos nuestro portafolio ahora estará compuesto por 56.5% Bolsa y 43.5% Cetes a 28 días.

Eso quiere decir que nuestro portafolio ahora tiene más riesgo que el que originalmente determinamos. Por lo tanto, es importante vender un poco de nuestra posición en Bolsa, con el fin de que la composición de nuestro portafolio regrese a los porcentajes de 50% Bolsa / 50% Cetes a 28 días que originalmente habíamos definido.

Esta operación se llama rebalanceo del portafolio.

Este proceso además de cuidar el riesgo, también nos da disciplina y nos permite optimizar el rendimiento del portafolio en el largo plazo.

Siguiendo el mismo ejemplo, este rebalanceo en realidad lo que hace es «tomar utilidades» de nuestra posición en Bolsa, para destinarlas a un activo más seguro que son los Cetes a 28 días.

Si por el contrario la Bolsa hubiera bajado significativamente, en el rebalanceo tendríamos que haber hecho la operación inversa: tendríamos que haber vendido un poco de nuestra posición en Cetes, para comprar Bolsa.

En resumen, el rebalanceo nos permite vender un poco de nuestra posición cuando la bolsa sube (está cara) y comprar un poco más cuando la bolsa baja (está barata). Y esto en el largo plazo ayuda a nuestro rendimiento.

¿Cada cuánto se debe hacer un rebalanceo?

En mi opinión, por lo menos cada tres meses debemos hacer una revisión de nuestro portafolio con fines de hacer un rebalanceo del mismo.

Muchas veces de esa revisión podemos decidir hacer el rebalanceo, pero bajo ciertas condiciones puede no ser necesario.

Por ejemplo, puede ser que nuestro portafolio esté muy concentrado en instrumentos poco volátiles, o bien que simplemente en un trimestre la composición del mismo no se haya alejado demasiado de la asignación de activos originalmente definida.

Para casos en los cuales las personas invierten una cantidad fija cada mes, las nuevas contribuciones pueden asignarse de tal manera que nos ayuden a mantener la asignación de activos original.

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La serie completa de los Diez Conceptos de Inversión Para Tener Siempre en Mente:

Introducción – Importante leerla porque nos ayuda a poner en contexto el concepto del «riesgo».
1. Siempre Invierte con Base en un Objetivo Definido.
2. Primero el Riesgo, Luego el Rendimiento.
3. Diversifica de Manera Inteligente.
4. No Trates de Ganarle al Mercado.
5. No Trates de Buscar el “Momento Ideal” para Entrar o Salir.
6. Invierte de Manera Constante (Método Costo Promedio).
7. Rebalancea tu Portafolio Periódicamente.
8. Cuida las Comisiones y Costos.
9. Elegir Acciones no es Para Todos.
10. Corta Tus Pérdidas.[hr]