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Diez Conceptos de Inversión Para Tener Siempre en Mente

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Este es el post de introducción a los Diez Conceptos de Inversión para Tener Siempre en Mente.

En los últimos días, hemos escrito un par de posts que hablan acerca del riesgo: Las Distintas Caras del Riesgo y Riesgo Sistemático y No Sistemático.

A pesar de ello, ahora que estuve escribiendo este artículo, comencé con una introducción que a manera que fue avanzando, inevitablemente se tornó en una nueva explicación que, desde otro punto de vista, aborda ese apasionante tema: el riesgo en nuestras inversiones, y que nos ayuda a poner en contexto diez conceptos sobre inversión que son esenciales y que siempre debemos tener en mente.

Como he explicado en varias ocasiones, los mercados financieros son volátiles por naturaleza: precisamente porque funcionan como cualquier otro mercado.

Si uno va a un mercado de frutas y verduras grande, como por ejemplo la Central de Abastos, uno se dará cuenta que los precios de estos bienes cambian varias veces durante el día, y que en locales diferentes se pueden conseguir precios distintos por bienes de calidad similar. Aún así, hay gente que no compara y compra en el “local de siempre”, habiendo podido encontrar un precio ligeramente mejor en otro lugar.

En los mercados financieros pasa lo mismo. Ahí se intercambian, cada segundo, millones de productos financieros (bonos, acciones, commodities) de acuerdo a la oferta y la demanda de los mismos, y eso hace que el precio se mueva constantemente.

Esa volatilidad es lo que se conoce, en inversiones, como riesgo. Los bonos de corto plazo (como por ejemplo, los Cetes a 28 días o incluso los pagarés bancarios) tienen menos riesgo (son menos volátiles) porque pagan tasa fija y aunque éstas cambien, uno puede quedarse con el bono hasta su expiración y recibir la tasa de interés pactada. En bonos de largo plazo, por ejemplo, la volatilidad es mayor porque aunque también pagan una tasa fija, los mismos pueden vencer dentro de 2, 5, 10 o incluso 30 años. Entonces, si de repente uno tiene un bono que paga el 5% y las tasas suben al 7%, ese bono es menos valioso y por eso su precio puede cambiar de manera significativa durante la vida del bono.

Obviamente en estos casos hay otros riesgos: que el bono valga menos porque está respaldado por una empresa que tiene problemas financieros que antes no tenía. Pero al final, todo está ligado con el valor del bono, con el precio del mismo. Por lo que eso también está incluido en la definición de riesgo: “la variabilidad en el valor esperado de nuestro portafolio”. Para los que saben de estadística, es la desviación estándar.

En acciones, la volatilidad es mayor ya que uno está comprando una parte proporcional de una empresa. Y aunque hay estados financieros, la “percepción” del valor justo de esas acciones puede cambiar significativamente ya está basado en las utilidades que se piensa que esa empresa puede generar. En periodos de inestabilidad económica, los precios de las acciones son muy volátiles y pueden bajar mucho precisamente por la incertidumbre: cómo afectarán esos datos económicos en la generación de utilidades de esa empresa.

El riesgo, por lo tanto, es algo inherente en los mercados financieros, y no es algo a lo que le tengamos que tener miedo, ya que el riesgo siempre se puede controlar. Por el contrario, al riesgo hay que conocerlo y tenerle respeto.

Conocer el riesgo nos permite, como ya mencioné, controlarlo. Esto significa: no correr más riesgo del que estamos preparados a asumir (dado nuestro horizonte de inversión, el objetivo de la misma y desde luego nuestra tolerancia personal al riesgo que puede ser distinta que el de otras personas).

Pero también el riesgo y esta volatilidad inherente a los mercados financieros el que nos brinda oportunidades de oro que podemos aprovechar para construir un patrimonio. Por ejemplo, durante las crisis financieras, los precios de las acciones bajan demasiado, más de la cuenta. Llegan a haber verdaderas gangas. Esto se da porque en las crisis crece la aversión al riesgo: por la tendencia natural de los humanos a evitar la incertidumbre y a tirar la toalla cuando vemos que todo se va para abajo. A entender mal el concepto de “cortar nuestras pérdidas”. Esto hace que muchas personas quieran deshacerse de sus acciones a casi “cualquier precio”.

Dicha situación llega a ser tan irracional que en ocasiones los precios de las acciones bajan tanto que llegan a representar menos de lo que valen los activos (los “fierros”) de una empresa.

Los verdaderos inversionistas son aquellos que saben darse cuenta de esto, e invierten en el momento justo. Tienen un conocimiento o por lo menos una idea del “valor justo” de una empresa y de su situación financiera. Por lo tanto, saben detectar esas gangas y salen a comprar buenas acciones, sin importar que el precio siga bajando. Saben que eventualmente y en muy poco tiempo (una vez que se calmen las aguas), ese valor comenzará a ser reconocido por el resto del mercado.

Como mencionamos al inicio, este post es una introducción a los Diez Conceptos de Inversión para Tener Siempre en Mente. Mañana hablaremos acerca del primero: Siempre Invierte Con Base en un Objetivo Definido.

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La serie completa de los Diez Conceptos de Inversión Para Tener Siempre en Mente:

Introducción – Importante leerla porque nos ayuda a poner en contexto el concepto del “riesgo”.
1. Siempre Invierte con Base en un Objetivo Definido.
2. Primero el Riesgo, Luego el Rendimiento.
3. Diversifica de Manera Inteligente.
4. No Trates de Ganarle al Mercado.
5. No Trates de Buscar el “Momento Ideal” para Entrar o Salir.
6. Invierte de Manera Constante (Método Costo Promedio).
7. Rebalancea tu Portafolio Periódicamente.
8. Cuida las Comisiones y Costos.
9. Elegir Acciones no es Para Todos.
10. Corta Tus Pérdidas.[hr]

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