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¿Cómo Queremos Manejar Nuestras Inversiones? – La Forma Activa o Pasiva

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Hay estrategias activas y pasivas para invertir nuestro dinero.Antes de elegir nuestra estrategia de inversión, necesitamos tener muy claro cómo queremos manejar nuestras inversiones.

Existen básicamente dos maneras de hacerlo: utilizar un enfoque activo, el cual nos exige un seguimiento diario, o bien uno pasivo, que nos requiere mucho menos tiempo pero el cual no significa, bajo ninguna circunstancia “olvidarnos” de nuestro portafolio.

De manera general, invertir de manera activa puede brindar resultados mucho mejores que una estrategia pasiva, simplemente porque existen herramientas de disminución de riesgo que nos permiten tomar las medidas pertinentes. Por ejemplo, herramientas que nos permiten reaccionar de manera adecuada ante un posible cambio de tendencia en el mercado accionario (no predecir, que quede muy claro). Sin embargo, el éxito de su aplicación está en la disciplina – y requiere de un seguimiento puntual que no todas las personas están dispuestas a hacer.

Inversión Pasiva

Cuando un inversionista piensa que el mercado en general es relativamente eficiente, y que es difícil superarlo, buscará invertir de manera pasiva. Esto significa que estará contento con igualar los rendimientos de algún índice o marca (benchmark) de acuerdo al tipo de portafolio que elija.

Por ello, el inversionista pasivo no trata de ver qué acción en específico tiene las mejores perspectivas de rendimiento. Por el contrario, trata de concentrar sus esfuerzos en realizar una buena asignación de activos (asset allocation) que les permita obtener rendimientos de mercado en el largo plazo, acordes con sus necesidades de liquidez y tolerancia al riesgo.

De esta forma, el inversionista pasivo busca asignar un porcentaje adecuado de participación en su portafolio para cada tipo de activo (instrumentos de deuda, cobertura, acciones de alta capitalización, acciones de baja capitalización, productos derivados y/o fondos de inversión con distintas estrategias).

Un ejemplo de inversionista pasivo es aquél que invierte, con un horizonte de largo plazo, una parte de su portafolio en un fondo indizado, otra en un fondo de mercado de dinero, otra en un fondo que invierte en bonos de mediano plazo, etc.

Sin embargo, es importante aclarar que un inversionista pasivo no se “olvida” de sus inversiones. Da un seguimiento a su portafolio cada cierto tiempo (por lo general cada mes, o en el peor de los casos cada trimestre), y efectúa los ajustes necesarios para mantener su asignación de activos original (lo que se llama un “rebalanceo”). También puede hacer cambios en su selección de fondos cuando es necesario – cuando éstos se alejan de su benchmark (parámetro a vencer), o en la estructura de su portafolio a medida que se acerca a su objetivo.

Inversión Activa

Muchos inversionistas buscan manejar su portafolio de manera activa, con el fin de maximizar sus rendimientos. Existen estrategias muy sencillas que permiten lograr rendimientos muy superiores al mercado, en el largo plazo, que además disminuyen el riesgo. Sin embargo, el éxito de las mismas está en aplicarlas de manera consistente y disciplinada, lo cual exige un seguimiento puntual (diario) a nuestro portafolio y a los mercados en general.

La realidad de las cosas, sin embargo, es que pocos inversionistas activos son disciplinados. Y por ello es que muchos fallan.

Bajo esta forma de invertir, también se empieza por elegir una correcta distribución de activos en el portafolio (asset allocation). Es decir, qué porcentaje se va a invertir en deuda a corto plazo, qué porcentaje a largo plazo, y cuánto en bolsa, por ejemplo.

Pero además se enfoca en hacer una selección de los instrumentos individuales que contendrá su portafolio para cada clase de activo. Por ejemplo, para el porcentaje que va a invertir en Bolsa, en lugar de comprar un fondo indizado, elige individualmente a las acciones que van a formar parte del portafolio.

Para ello, los inversionistas activos se basan en técnicas de análisis fundamental para la adecuada selección de emisoras, de teoría de portafolios para poder efectuar una ponderación adecuada de cada una de ellas en su portafolio, y de análisis técnico para encontrar los momentos adecuados para comprar y vender.

Contrario a lo que se pudiera pensar, los inversionistas activos que verdaderamente son exitosos, también tienen una visión de largo plazo del mercado.

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